"¿Otro Mundo?"
Cuenta la leyenda que el quinto rey, el más hermoso de todos, había descubierto la joya secreta de los sabios: "El Otro mundo". Cuando investigó lo suficiente cómo para sacar una conclusión definitiva al asunto decidió reunir a sus cuatro hombres más leales: Helein, el Sabio Dorado, Dumien, el Nativo de las Flores, Xelenas, Duque de Punta Volcán, el último Señor del Límite entre la noche, vestido de negro su nombre fue borrado de los registros.
Sólo cuatro cosas se necesitaban para alcanzar el Otro Mundo: La Puerta, La Llave, El Poder y la Inmortalidad. Encárgase entonces el Quinto Rey a Helein buscar el Poder, a Dumien la Puerta, a Xelenas la Llave y al señor de los Límites la Inmortalidad.
Finalmente los cuatro hombres partieron uno en cada punto cardinal, en busca del Otro Mundo. Xelenas al sur, Dumien al Norte, Helein al Oeste y el señor oscuro al Este.
Y pasaron 400 días, y los cuatro hombres llegaron desde sus respectivas búsquedas con miles de hombres cada uno, victoriosos entraron por las calles de Adul'hab.
Primero fue Xelenas, que soberbio entró por los pasillos del palacio, y díjole al Rey: "He aquí la Llave, fuente de todo el génesis de aquél otro mundo a su disposición mi Rey, mi sol.". La llave, en forma de cruz estaba hecha de un material brillante y oscuro que reflejaba nada más que la verdadera naturaleza de su portador.
Segundo, al entrar fue Helein que no entró solo, si no acompañado de dos hombres cubiertos al igual que el de una capa dorada que le cubría el rostro. Cuando finalmente llegó al salón del rey dijo: "He caminado por muchas tierras, más ninguna era más hermosa que la vuestra, mi rey. Si bien mi camino, el Oeste, fue el más penoso de todos los caminos, me ha fortalecido y he encontrado el Poder, que os abrirá El Otro y muchos mundos más". Entonces vió el Rey la fuente de todo su poder en sus ojos y miró fijamente la Voluntad de sus anhelos en ellos. Entonces pronunció Helein "Soy la voluntad, soy el deseo cristalizado al otro mundo".
Tercero, entró Dumien, entonces cómo era el más cercano al rey, en vez de arrodillarse se paró enfrente de él y le abrazó. Las palabras nunca serán olvidadas: "Mi rey, mi amigo, nuestro camino, el mío y el de mis hombres nos ha llevado lejos de aquí, dónde las memorias tienen raíces y se alzan sobre nuestras cabezas cómo hermosos árboles centenarios. La amistad, he descubierto, es la verdadera puerta. Estoy a vuestro servicio". El rey sintió éstas palabras en su corazón y su corazón supo que él era la puerta al otro mundo.
El último aquél que no tiene nombre ingresó para la sorpresa de todos sin nada. Un brillo extraño se notaba en sus ojos. - ¿Qué quiere el rey de mí, de este hombre que ha alcanzado la inmortalidad?. Dijo el Señor. - Quiero ir al otro mundo, dónde nada realmente existe y todo es relativo, ahora, dame lo que te pedido, dame la inmortalidad. - reclamó el rey. - ¿Qué puede saber el rey de la inmortalidad?, ¿Acaso el rey ha salido de éstas cuatro paredes?. -preguntó el Señor. - ¿Qué le ha pasado al fiel señor que me sirvió alguna vez? - interrumpió el Rey. - He descubierto la inmortalidad mi señor y con ella el peso de lo que verdaderamente es ser inmortal.
¡Hola!, mi nombre es Jeff, todos me dicen Fifo!, soy una persona totalmente no-normal de 18 años (actualmente) que vive en Antofagasta, chile y estudia Psicología en la UCN ;)
lunes, 28 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
The Self
He entendido muchas cosas en el camino del Hermitaño, una de ellas es amar la soledad tanto como la compañía. El paradigma que hace girar al mundo, el susurro de las ideas que parecen brillar fuerte en las calles de nuestra ciudad, todo eso, he comprendido gracias al Hermitaño.
He aquí una de las tantas máscaras que he creado, el arcano nueve, "El Que Busca", encerrado en un mundo monocromático de pantallas LCD.
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