- Cambio. - dijo el posadero, que era un tipo medio calvo con ropas holgadas y blancas.
- Seth, quiere cambio ... - dijo Lawrence angustiado.
Seth sacó de sus bolsillos un billete de 10 dólares y se dispuso a pagarle al posadero, éste, indignado no recibió el dinero.
- Esto no. - dijo con unos brutos gestos.
Lawrence pensó mientras trataba de pensar en cómo pagarle, de pronto se le vino a la cabeza algo: sacó de su bolso dos cuadernos, uno de física y otro de matemáticas, se dispuso a entregarle ambos al posadero.
- Libro raro, cuaderno. - dijo Lawrence tratando de explicarle.
- Gracias. - dijo este sonriendo.
Mientras bebían el jugo sentados en una mesa al lado de la puerta, permanecieron callados. Seth podía ver en los ojos de Lawrence la curiosidad que el lugar le provocaba, podía observar sus ojos sobre todo y de cierto forma, le molestaba.
- Saldremos de aquí lo antes posible. - dijo Seth mientras bebía.
- Eso creo ... - dijo Lawrence mientras miraba por la puerta abierta la gente que pasaba.
- No te veo tan entusiasmado en volver. - dijo fríamente.
- Esta es una oportunidad única, sólo imagínate las clases de artefactos, libros e información que puede haber aquí?. - Los ojos de Lawrence brillaban ante la sola idea de descubrir todo lo que aquél extraño mundo le ofrecía.
- No, no Lawrence, debemos volver. - Seth puso la copa en la mesa y sacó su móvil, éste no tenía señal pero de cierta forma le gustaba mirar la pantalla, le hacia sentir como si volviera a estar en su mundo, le recordaba su hogar, le recordaba que en dónde sea que estuviera, sabia que había un mundo que le esperaba
- Guarda ya el móvil, aquí no sirve. - Lawrence se sentía frustrado.
De pronto Lawrence se fijó de inmediato en un chico que entró a la taberna y pasó por detras de Seth, que daba la espalda a la entrada. El chico tenía el pelo negro y vestía un chaleco rojo con jeans y una mochila, muy parecidas a las que se usaba en la "actualidad". El chico sacó un móvil y se sentó en una de las mesas mientras un hombre de unos 1.80 pelo negro, lentes y traje hablaba con el tabernero, luego de esto se acercó al chico y se sentó con una copa de jugo.
- Descubriste la localización?. - dijo el hombre, mientras el chico seguía con su móvil.
- Al parecer están en la Babel, esa mujer no sabe lo que hace!. - exclamó el chico mientras seguía presionando los botones de su móvil.
Lawrence puso su brazo sobre la mesa y comenzó a tocar la frente de Seth con su dedo mientras este seguía concentrado en un videojuego de su móvil.
- Seth ... Seth ... - susurraba.
- Que quieres? - dijo el chico sin quitar un ojo de su móvil.
- Creo que ellos ... pueden saber de donde venimos, mira sus ropas y el chico porta un móvil. - dijo mientras miraba fijamente al chico con el hombre.
Seth miró fijamente al chico mientras guardaba su móvil.
- Probablemente tendremos que ir nosotros por nuestra cuenta ... - dijo el chico.
Seth se paró y se acercó al chico mientras conversaba con el hombre, éste impresionado miró al chico que se encontraba a su lado con una expresión seria. Lawrence se puso de pie rápido y alcanzó a Seth.
- Disculpa ... tu conoces nuestro mundo?. - dijo Seth sin cambiar su expresión.
El chico calló un momento mientras Seth y Lawrence estaban parados esperando una respuesta.
- Yo ... conozco muchos mundos. - Dijo el chico.
- Mi nombre es Seth y el es Lawrence, aparecimos en ese bosque extraño, caminamos hasta una torre negra y paramos aquí, una mujer nos dijo que podríamos encontrar información aquí. - El chico parecía estar apunto de perder la paciencia con todo lo que ocurría.
- La torre negra. - dijo el hombre.
- Buscheilm, la puerta de los hombres. - dijo el chico.
- Hermes, estos chicos pueden ser uno de los Olvidados. - dijo el hombre.
- No parecen serlo, sin embargo obviamente están perdidos y visitaron a la sacerdotisa. - el chico se puso de pie. - Mi nombre es Alex, Hermes para amigos y el es Vladislav Karpov, creo que es cosa del destino, pero ustedes nos puede ayudar y nosotros los ayudaremos a ustedes.
- Sólo queremos regresar ... - dijo Seth.
Justo en ese momento, comenzó a oscurecer, sin embargo el sol seguía en su mismo lugar, en lo más alto del cielo, sólo que comenzó a cambiar de lugar hasta quedar completamente negro con bordes rojos, como una especie de eclipse, parecido al que los chicos habían presenciado en la Babel.
Los chicos habían salido a la calle junto con Hermes y Karpov. Lawrence no podía quitar los ojos del asombroso astro negro que se alzaba por todo Adul'hab. La gente parecía acostumbrada a aquél extraño fenómeno, pero para el era algo tan nuevo, tan asombroso que le provocaba una extraña sensación cada vez que lo veía.
- Ustedes pertenecen a los que nosotros llamamos "La Fuente", todos los demás mundos giran en torno a ella, sin embargo hay una serie de mundos que se encuentran debajo de la fuente como una espiral a un abismo negro, es a lo que llaman "El Olvido", y está habitada por seres que se llaman a sí mismo los Increados, probablemente ya los habrán conocido, ya que Buscheilm, el bosque y Babel, la torre son entradas al Olvido. - explicó Hermes, mientras caminaban por las bulliciosas calles de Adul'hab.
- ¿Por qué "La Fuente"?. - preguntó Lawrence, mientras observaba que en cada edificio habían aves doradas con armaduras doradas en su cabeza.
- Por que desde allí proceden todos los demás mundos, desde su mundo, los mismos increados fueron creados a partir de pensamientos que comenzaron a fluir por el olvido, son lo que en su mundo llaman "Dioses". - Al recibir tal información Lawrence recordó pronto su extraño encuentro con la criatura etérea llamada Titania y recordó que en alguna parte de sus libros había escuchado alguna vez aquél nombre.
- Y como planeamos volver?. - dijo Seth.
- Hay algo que deben saber antes de volver "completamente". - sugirió Hermes.
- Y no creo que les vaya a gustar demasiado. - agregó Karpov.
- El qué? - preguntó Lawrence nervioso.
Hermes sacó su móvil y presionó un boton, pronto todo les dio vueltas, se sintieron mareados y sintieron una sensación como su estuvieran fuera de su cuerpo, volando inertes en el espacio negro. Finalmente Lawrence abrió los ojos y se encontró frente a su hogar. Reconoció la puerta marrón claro y la fachada roja, miró hacia atrás, Seth, Hermes y Karpov estaban con el.
- Ya ... hemos vuelto?, así de fácil?. - dijo Seth sombrado.
Lawrence sin palabras, subió los escalones del pórtico de su hogar, justo antes de abrir la puerta, la manilla giró y se encontró cara a cara con "él". Atravesó el cuerpo de Lawrence y bajó las escalerillas dobló para ir por la vereda y se detuvo. Seth estaba helado, sintió ganas de desmayarse.
- Que sensación más rara. - susurró el chico mientras seguía caminando por la vereda alejándose de la casa.
Lawrence sin pronunciar ninguna palabra se agachó y trato de sentarse en la escalerilla con la mirada perdida.
- Ese era yo. - dijo con una voz a punto de quebrarse.
Un silencio se apoderó de la calle, Seth no quería creer lo que había visto.
- Cada vez que un cuerpo físico sale de la realidad para viajar hacia la irrealidad el universo se "acomoda" creando una copia de ti mismo. Todos somos como datos en este mundo, y si algo se pierde se debe recuperar. Sólo tuve que buscar tu esencia en este mundo para aparecer aquí. Sé que es chocante pero ... - dijo Hermes.
No podremos regresar. - concluyó Seth tristemente. - Por qué?, ¡¡¿Por qué nosotros?!!. - Seth se acercó a Lawrence y lo tomó fuertemente de su camisa. - Tu maldito, si no hubieras entrado en esa puerta nada de esto estaría pasando... - Seth había perdido la calma.
- No es hora de ponerse a pelear, y no es culpa de tu amigo tampoco, fueron llamados por una razón y no cualquier humano entra mediante el olvido a la irrealidad, algo los sacó de su mundo y me temo que sabemos quién fue. - dijo Hermes mientras se acercaba y trataba de calmar a Seth.
- Quién se atrevería a hacer esto?.- susurraba Lawrence mientras algunas lágrimas atravesaban sus mejillas.
- Es por eso, que deben ayudarnos. - dijo Karpov.
- Guarda ya el móvil, aquí no sirve. - Lawrence se sentía frustrado.
De pronto Lawrence se fijó de inmediato en un chico que entró a la taberna y pasó por detras de Seth, que daba la espalda a la entrada. El chico tenía el pelo negro y vestía un chaleco rojo con jeans y una mochila, muy parecidas a las que se usaba en la "actualidad". El chico sacó un móvil y se sentó en una de las mesas mientras un hombre de unos 1.80 pelo negro, lentes y traje hablaba con el tabernero, luego de esto se acercó al chico y se sentó con una copa de jugo.
- Descubriste la localización?. - dijo el hombre, mientras el chico seguía con su móvil.
- Al parecer están en la Babel, esa mujer no sabe lo que hace!. - exclamó el chico mientras seguía presionando los botones de su móvil.
Lawrence puso su brazo sobre la mesa y comenzó a tocar la frente de Seth con su dedo mientras este seguía concentrado en un videojuego de su móvil.
- Seth ... Seth ... - susurraba.
- Que quieres? - dijo el chico sin quitar un ojo de su móvil.
- Creo que ellos ... pueden saber de donde venimos, mira sus ropas y el chico porta un móvil. - dijo mientras miraba fijamente al chico con el hombre.
Seth miró fijamente al chico mientras guardaba su móvil.
- Probablemente tendremos que ir nosotros por nuestra cuenta ... - dijo el chico.
Seth se paró y se acercó al chico mientras conversaba con el hombre, éste impresionado miró al chico que se encontraba a su lado con una expresión seria. Lawrence se puso de pie rápido y alcanzó a Seth.
- Disculpa ... tu conoces nuestro mundo?. - dijo Seth sin cambiar su expresión.
El chico calló un momento mientras Seth y Lawrence estaban parados esperando una respuesta.
- Yo ... conozco muchos mundos. - Dijo el chico.
- Mi nombre es Seth y el es Lawrence, aparecimos en ese bosque extraño, caminamos hasta una torre negra y paramos aquí, una mujer nos dijo que podríamos encontrar información aquí. - El chico parecía estar apunto de perder la paciencia con todo lo que ocurría.
- La torre negra. - dijo el hombre.
- Buscheilm, la puerta de los hombres. - dijo el chico.
- Hermes, estos chicos pueden ser uno de los Olvidados. - dijo el hombre.
- No parecen serlo, sin embargo obviamente están perdidos y visitaron a la sacerdotisa. - el chico se puso de pie. - Mi nombre es Alex, Hermes para amigos y el es Vladislav Karpov, creo que es cosa del destino, pero ustedes nos puede ayudar y nosotros los ayudaremos a ustedes.
- Sólo queremos regresar ... - dijo Seth.
Justo en ese momento, comenzó a oscurecer, sin embargo el sol seguía en su mismo lugar, en lo más alto del cielo, sólo que comenzó a cambiar de lugar hasta quedar completamente negro con bordes rojos, como una especie de eclipse, parecido al que los chicos habían presenciado en la Babel.
Los chicos habían salido a la calle junto con Hermes y Karpov. Lawrence no podía quitar los ojos del asombroso astro negro que se alzaba por todo Adul'hab. La gente parecía acostumbrada a aquél extraño fenómeno, pero para el era algo tan nuevo, tan asombroso que le provocaba una extraña sensación cada vez que lo veía.
- Ustedes pertenecen a los que nosotros llamamos "La Fuente", todos los demás mundos giran en torno a ella, sin embargo hay una serie de mundos que se encuentran debajo de la fuente como una espiral a un abismo negro, es a lo que llaman "El Olvido", y está habitada por seres que se llaman a sí mismo los Increados, probablemente ya los habrán conocido, ya que Buscheilm, el bosque y Babel, la torre son entradas al Olvido. - explicó Hermes, mientras caminaban por las bulliciosas calles de Adul'hab.
- ¿Por qué "La Fuente"?. - preguntó Lawrence, mientras observaba que en cada edificio habían aves doradas con armaduras doradas en su cabeza.
- Por que desde allí proceden todos los demás mundos, desde su mundo, los mismos increados fueron creados a partir de pensamientos que comenzaron a fluir por el olvido, son lo que en su mundo llaman "Dioses". - Al recibir tal información Lawrence recordó pronto su extraño encuentro con la criatura etérea llamada Titania y recordó que en alguna parte de sus libros había escuchado alguna vez aquél nombre.
- Y como planeamos volver?. - dijo Seth.
- Hay algo que deben saber antes de volver "completamente". - sugirió Hermes.
- Y no creo que les vaya a gustar demasiado. - agregó Karpov.
- El qué? - preguntó Lawrence nervioso.
Hermes sacó su móvil y presionó un boton, pronto todo les dio vueltas, se sintieron mareados y sintieron una sensación como su estuvieran fuera de su cuerpo, volando inertes en el espacio negro. Finalmente Lawrence abrió los ojos y se encontró frente a su hogar. Reconoció la puerta marrón claro y la fachada roja, miró hacia atrás, Seth, Hermes y Karpov estaban con el.
- Ya ... hemos vuelto?, así de fácil?. - dijo Seth sombrado.
Lawrence sin palabras, subió los escalones del pórtico de su hogar, justo antes de abrir la puerta, la manilla giró y se encontró cara a cara con "él". Atravesó el cuerpo de Lawrence y bajó las escalerillas dobló para ir por la vereda y se detuvo. Seth estaba helado, sintió ganas de desmayarse.
- Que sensación más rara. - susurró el chico mientras seguía caminando por la vereda alejándose de la casa.
Lawrence sin pronunciar ninguna palabra se agachó y trato de sentarse en la escalerilla con la mirada perdida.
- Ese era yo. - dijo con una voz a punto de quebrarse.
Un silencio se apoderó de la calle, Seth no quería creer lo que había visto.
- Cada vez que un cuerpo físico sale de la realidad para viajar hacia la irrealidad el universo se "acomoda" creando una copia de ti mismo. Todos somos como datos en este mundo, y si algo se pierde se debe recuperar. Sólo tuve que buscar tu esencia en este mundo para aparecer aquí. Sé que es chocante pero ... - dijo Hermes.
No podremos regresar. - concluyó Seth tristemente. - Por qué?, ¡¡¿Por qué nosotros?!!. - Seth se acercó a Lawrence y lo tomó fuertemente de su camisa. - Tu maldito, si no hubieras entrado en esa puerta nada de esto estaría pasando... - Seth había perdido la calma.
- No es hora de ponerse a pelear, y no es culpa de tu amigo tampoco, fueron llamados por una razón y no cualquier humano entra mediante el olvido a la irrealidad, algo los sacó de su mundo y me temo que sabemos quién fue. - dijo Hermes mientras se acercaba y trataba de calmar a Seth.
- Quién se atrevería a hacer esto?.- susurraba Lawrence mientras algunas lágrimas atravesaban sus mejillas.
- Es por eso, que deben ayudarnos. - dijo Karpov.

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