El bosque estaba compuesto por arboles de madera negra y hojas verde musgo, la tierra mojada evidenciaba una lluvia reciente, había niebla y el ambiente parecía frío, desolador.
Mercurius se llevó las manos a la cabeza, mientras trataba de reflexionar sobre lo que le estaba ocurriendo.
No recordaba cómo había llegado allí, sin embargo sabía que no sería un buen lugar. Nunca era el tiempo ni el lugar adecuado para Mercurius.
- Qué es el suicidio, sino el paso a otra vida?. - dijo una voz entre la maleza.
Mercurius levantó la cabeza y trato de observar su entorno con atención, para lograr averiguar de dónde venía aquélla voz tan mística, miró entre los troncos de los árboles, entre las hojas caídas. Hubo silencio.
De pronto, escuchó ruidos enfrente de el, desde un árbol salió un hombre con sombrero de copa, traje negro harapiento y una máscara blanca sonriente con ojos perturbadores, tenía unos cuantos mechones de cabello blanco que caían desde el sombrero hasta sus hombros. El hombre apareció danzando Ballet en medio de los árboles y de cierto modo tenía un aire extraño que le incómodaba a Mercurius.
- Quién eres?. - preguntó el chico, asustado y levantándose desde el tronco en el que se encontraba sentado
- Qué importa quién soy, sino cuál es mi mensaje. - dijo el excéntrico personaje.
El hombre se acercó danzando y dando vueltas, Mercurius notó que su voz llegaba en cierto modo a ser ronca con un tono grave. El hombre tomó una de las manos de Mercurius, éste dudó e incluso desconfió de aquél estrafalario hombre, pero se dejó llevar, se fijó en sus manos, eran viejas, huesudas y arrugadas.
- La muerte está danzando en tí. - musitó el hombre con el mismo tono grave, moviendo su cabeza de un lado a otro expresivamente.
- Eh?. - Mercurius no entendía nada.
El hombre se puso de espaldas frente a Mercurius y se hincó, hizo unas maniobras con sus manos y luego volvió a darse vuelta con una máscara esta vez con una expresión triste.
- Sígueme, sígueme, sígueme y danza conmigo maldito de Adán. - exclamó el hombre moviendo los brazos de un lado a otro, finalizado esto se dio vuelta y comenzó a saltar y dar vueltas mientras caminaba. Mercurius decidió seguirle.
Luego de un momento, cuando la luna estaba en el punto más alto del cielo, el bosque oscuro se transformó en un lúgubre camposanto. Tumbas por doquier, mausoleos antiguos y a punto de caer, el hombre seguía danzando por las tumbas, disfrutando de su propia fiesta en medio de la tétrica noche.
- La muerte está danzando en tí. - musitó el hombre con el mismo tono grave, moviendo su cabeza de un lado a otro expresivamente.
- Eh?. - Mercurius no entendía nada.
El hombre se puso de espaldas frente a Mercurius y se hincó, hizo unas maniobras con sus manos y luego volvió a darse vuelta con una máscara esta vez con una expresión triste.
- Sígueme, sígueme, sígueme y danza conmigo maldito de Adán. - exclamó el hombre moviendo los brazos de un lado a otro, finalizado esto se dio vuelta y comenzó a saltar y dar vueltas mientras caminaba. Mercurius decidió seguirle.
Luego de un momento, cuando la luna estaba en el punto más alto del cielo, el bosque oscuro se transformó en un lúgubre camposanto. Tumbas por doquier, mausoleos antiguos y a punto de caer, el hombre seguía danzando por las tumbas, disfrutando de su propia fiesta en medio de la tétrica noche.

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