¿Qué son estas sombras que siento a mi alrededor?
¿Por qué siento esta presión en mi pecho?
La culpa está derrotando al heredero
¿Es acaso la oscuridad más fuerte que la luz de aquél que juró defenderme?
¿Acaso llegó el día en que mi bautizo de sangre se consume?
No quiero vivir,
No quiero vivir si mi destino está marcado por los pasos del hijo del ocaso.
No quiero alzarme cómo la primera estrella de la mañana para caer primero cuando Horus sea derrotado.
¿Qué son estas sombras a mi alrededor?... que son y qué quieren de mí.
¡Hola!, mi nombre es Jeff, todos me dicen Fifo!, soy una persona totalmente no-normal de 18 años (actualmente) que vive en Antofagasta, chile y estudia Psicología en la UCN ;)
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Rebelión
Tenía estilo, sin límites, no conocía lo que era tener reglas.
Me dejé atrapar por sus ojos casi cómo si los secuestrara.
Me subí a la micro detrás de una adolescente de más o menos 15 años y su madre, algo mayor, una mujer canosa y pequeña de rostro arrugado.
La niña fue caminando poco a poco hacia atrás mientras la micro se llenaba, la mujer parecía nerviosa, se daba vuelta para observarla casi compulsivamente cada minuto para ver dónde estaba. Yo, que estaba al lado de ella, notaba el nerviosismo de la chica al verse observaba constantemente por su posiblemente sobre protectora madre.
-Yo la mataría - le dije, con una sonrisa. Me miró nerviosa y no supo que responder, el desconocido le había hablado.
Uno de los hombres que estaba sentado se puso de pie para bajarse en la siguiente esquina, pareció aplastar a la pequeña chiquilla mientras se abría paso entre la multitud, a lo que la madre se giró y la miró con un rostro autoritario, hizo ademán de ponerse de pie, sin embargo ya el hombre en la parada, se volvió a sentar.
- Es mi madre ... y la amo - dijo mirando fijamente la ventana sin dirigirme la mirada, su voz era suave y gentil, su rostro no tenía expresión, su cabello tomado brillaba de limpieza.
-¿Y ella te ama?, al parecer no te deja volar, pajarito - pregunté, mientras hurgaba en mi bolsillo izquierdo por mi celular para verificar la hora. "Ya es tarde", pensé. La chica miró a su madre esta vez para comprobar que iba sentada tranquilamente.
-Ella me quiere, por eso me proteje. - respondió, esta vez me miró con sus grandes ojos café claro, dejé que su mirada me llenara, algo había en ella que expresaba determinación y tristeza al mismo tiempo, ella sabía que estaba atrapada, sin embargo quería ser liberada sin que nadie saliera lastimado.
Acerqué mi rostro al suyo y pronto sus labios rozaron los míos, mi lengua se introdujo lentamente en su boca mientras ella al parecer la recibía con gusto. Al terminar el beso, sentí las miradas de la micro, sin embargo sólo pude concentrarme en ella, sólo en ella. Su madre se abría paso violentamente entre la gente, pero estaba lejos, no podría alcanzarme.
-Sé libre - le dije, y sus ojos brillaron.
-¿Cómo podría? - respondió con una lágrima asomándose en sus ojos.
Me dejé atrapar por sus ojos casi cómo si los secuestrara.
Me subí a la micro detrás de una adolescente de más o menos 15 años y su madre, algo mayor, una mujer canosa y pequeña de rostro arrugado.
La niña fue caminando poco a poco hacia atrás mientras la micro se llenaba, la mujer parecía nerviosa, se daba vuelta para observarla casi compulsivamente cada minuto para ver dónde estaba. Yo, que estaba al lado de ella, notaba el nerviosismo de la chica al verse observaba constantemente por su posiblemente sobre protectora madre.
-Yo la mataría - le dije, con una sonrisa. Me miró nerviosa y no supo que responder, el desconocido le había hablado.
Uno de los hombres que estaba sentado se puso de pie para bajarse en la siguiente esquina, pareció aplastar a la pequeña chiquilla mientras se abría paso entre la multitud, a lo que la madre se giró y la miró con un rostro autoritario, hizo ademán de ponerse de pie, sin embargo ya el hombre en la parada, se volvió a sentar.
- Es mi madre ... y la amo - dijo mirando fijamente la ventana sin dirigirme la mirada, su voz era suave y gentil, su rostro no tenía expresión, su cabello tomado brillaba de limpieza.
-¿Y ella te ama?, al parecer no te deja volar, pajarito - pregunté, mientras hurgaba en mi bolsillo izquierdo por mi celular para verificar la hora. "Ya es tarde", pensé. La chica miró a su madre esta vez para comprobar que iba sentada tranquilamente.
-Ella me quiere, por eso me proteje. - respondió, esta vez me miró con sus grandes ojos café claro, dejé que su mirada me llenara, algo había en ella que expresaba determinación y tristeza al mismo tiempo, ella sabía que estaba atrapada, sin embargo quería ser liberada sin que nadie saliera lastimado.
Acerqué mi rostro al suyo y pronto sus labios rozaron los míos, mi lengua se introdujo lentamente en su boca mientras ella al parecer la recibía con gusto. Al terminar el beso, sentí las miradas de la micro, sin embargo sólo pude concentrarme en ella, sólo en ella. Su madre se abría paso violentamente entre la gente, pero estaba lejos, no podría alcanzarme.
-Sé libre - le dije, y sus ojos brillaron.
-¿Cómo podría? - respondió con una lágrima asomándose en sus ojos.
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