martes, 5 de abril de 2011

Luna llena


Hoy he despertado 5 veces, pero al parecer la vida sigue siendo igual que las otras cuatro que llevo durmiendo.

Aquella noche vi ángeles pasar por mi habitación, hablaban en blanco, pálida mente y casi como si estuvieran advirtiéndome que pronto sería devorado por la oscuridad.

Áquella noche me desperté y observe el brillo de la luna que llenaba e iluminaba mi habitación, el cortinaje parecía acariciar suavemente la oscuridad de mi cuartos mientras el viento de la ventana hacia el balcón de mi habitación la atravesaba libremente, estaba abierta en medio de la noche.

Abrí los ojos y traté de tomar mi reproductor de música para alumbrar en la penumbra, pero nada, parecía estar sin carga. Me levanté lentamente mientras observaba un poco atontado las cortinas danzantes.

Me posé enfrente de la ventana y dejé que el brillo lunar iluminara mi pijama, pronto, me dí cuenta había una puerta semiabierta con un extraño brillo rojo en mi balcón. Me acerqué sin pensarlo, estupefacto e hipnotizado por áquella puerta.

La abrí y traspasé su umbral mientras el brillo de la luna llena acariciaba mi cuerpo. Pude ver el paisaje verde e infinito de los bosques detrás de la extraña puerta. Tomé la manilla de la puerta y sentí un calor maternal, era real; todo era verdad. La abrí y un brillo encegueció mis ojos.

sábado, 2 de abril de 2011

XVII


Tenemos el mismo problema que el otro día, dije entre lágrimas, trataste de calmarme con todas tus fuerzas pero aún así seguía perdido entre los escombros de mi alma.

La vida pasa lenta- añadí. Te costó comprender mis palabras, te costó digerir la escena dantesca que te provocaba verme caído y libre frente a todo prejuicio sentimental. No podría haberlo hecho sin tí, me dije a mí mismo, todo era por tí.

Espadas, muchas espadas se levantaron desde su tumbas y se alzaron por los cielos, dejando un rastro de brillanteza en el cielo, todo se iluminó. Estabamos cerca, estabamos en la cima, toda la tierra pareció levantarse con nosotros, un halo de luz, tan celestial, tan hermosa, tan plácida nos tocó con su calor maternal. Nos sentíamos bien, todo estaba bien. Comenzaste a flotar, comenzamos a flotar; parecía no importarte nada aparte de mis sentimientos. Ibamos subiendo, ascendiendo por áquella luz, mientras las piedras flotaban.

Te besé y mi piel fué tocando la luz que se posó sobre nuestros cuerpos. Mi piel se hizo transparente, mi rostro desapareció ; no me dí cuenta si el tuyo lo hizo, sólo sabía que estabas conmigo. Todo nuestro cuerpo desapareció, dejando nuestro corazón latiendo, flotando entre todo ese roquerío flotante, parecían dos lámparas en medio de un tornado, un tornado agresivo pero tranquilizante al mismo tiempo. Nuestros corazones cambiaron de color, eran de oro.

Todo estaba bien.