lunes, 30 de mayo de 2011

Universo

Se podía leer perfectamente en los comunicadores "La Operación comenzará en 5 minutos, no podemos fallar". La policía habia cerrado muchas de las calles a la redonda en la gran manzana, era uno de esos días insólitos, estaba nublado y hacia un poco de frío, pero la operación se decidió llevar áquel día ya que los mensajes terroristas decían que una red de bombas explotaría misteriosamente en todas las estaciones de metro, un ataque sin precedentes.

- Gustav, me copias?. - se escuchó por el comunicador.
- Aiko, no podías escoger un lugar mejor para llevar a cabo la operación?. - exclamó el tipo en la azotea de un edificio.
- Entontrar las entradas es difícil, y áquella entrada sólo se puede acceder mediante una serie de instrumentos en áquel edificio. - respondió Aiko.
- Entiendo, la operación está por empezar, será mejor que hablemos luego. - dijo el hombre.

El Agente Gustav era experto en infiltración, ese día estaba vestido con un traje especial y protector anti balas por si algo ocurría, aunque su misión más bien era buscar algo o a alguien.
El hombre tomó su rifle de asalto y se acercó al borde de la azotea, desde allí podía ver abajo como la policia neoyorkina cerraba las calles y se disponía a evacuar a la población. Suspiró, cerró los ojos y penso mil veces en lo loco que debía de estar para aceptar áquel trabajo.

Su comunicador se encendió con una luz roja que aparecía casi en el lugar de su corazón, alertando que debía prepararse para la misión.

- Debo estar loco. - susurró.

El comunicador de encendió de la nada.

- Chicos, tienen 30 minutos para capturar el objetivo. - dijo la voz de Aiko.
- Copiado. - dijo Gustav
-Entiendo. - se oyó otra voz.
- Confirmado. - exclamó otro agente.

De pronto y desde otros edificio adyacentes otros agentes se lanzaron en el vació, desapareciendo casi al llegar al suelo despidiendo una oleada de electricidad que cortó muchos cables e hizo que el suministro energético se cortaba kilómetros a la redonda.

- Es mi turno. - se dijo Gustav, mientras se precipitaba al borde del edificio, pronto dejándose caer al vacío.

Vió muchos colores, se sintió mareado, sintió como su cuerpo se alejaba e incluso vió como éste se desvanecia como una ilusión que nunca fué verdadera. Pronto, como áquella lluvia de televesión todo estaba borroso, comenzándose a aclarar poco a poco ... se encontraba en un bosque.

- Aiko, me copias?, alcancé el nivel Alpha, veo árboles ... me confirmas?. - dijo Gustav mientras tomaba su rifle de asalto y se sobreponía al delirante viaje.
- Árboles?, cierto, te confirmo, te encuentras en el nivel Alpha, Karpov y Stephenson se encuentran en Betha y Deltha respectivamente, tienes 25 minutos para encontrar al objetivo. -respondió Aiko.
- Solicito rastreo de personas a la redonda.
- 2 Personas, una es un chico y otra es un hombre mayor, estamos investigando si se trata o no de los objetivos. - respondió la chica.
- Entiendo, me acercaré a los sujetos. - dijo Gustav.

Comenzó a trotar por el bosque acercándose al punto en dónde se encontraban los sujetos, según el mapa proporcionado por Aiko anteriormente, era un bosque de tierra seca y lisa, los árboles crecían metros hacía arriba, que nisiquiera se podía observar bien su copa, y habían tantos arbustos que por más que se tratara de dilucidar algo, sólo se podía ver verde en el fondo de todo el paisaje.

Mientras Gustav trotaba por el bosque hacia los puntos, una chica se acercaba desde lo lejos, éste se detuvo para verla mejor, era pequeña, rubia y llevaba un vestido celeste.

- Hola, soy Alicia y estoy realmente perdida... - dijo la chica.
- Um .. no tengo tiempo para esto... - dijo Gustav.

El soldado siguió corriendo, se había encontrado con el pensamiento colectivo de Alicia de Alicia en el País de las maravillas, era normal encontrar éstos personajes en los niveles Alpha ya que representaban los pensamientos de toda una sociedad. Hace 2 años que se había descubierto el Universo alterno de los pensamientos y los terroristas lo comenzaron a usar para contaminar a los personajes encerrados en los mundos para alterar los pensamientos de las personas y modificar su voluntad para cometer atentados por ellos, aunque la policía detuviera a éstas personas por el mundo físico, pronto el virus se trapasaría a otras personas y haría lo mismo o se multiplicaría haciendo que muchas personas cometieran el mismo atentado al mismo tiempo de la misma forma, como si fueran robots automáticos.

- Hola, estoy perdida. - dijo Alicia otra vez, en medio del camino.
- ... Hmp .. Alicia estoy un poco ocupado. - replicó el soldado, reanudando la marcha.
- Te dije que estoy pérdida pedazo de bastardo decrépito. - replicó la chica, con la misma sonrisa y rostro infantil.

El agente trató de contactarse con Aiko.
- Aiko, creo que tengo al objetivo, es una alicia infectada, procedo a eliminarla?. - dijo el hombre mientras no le soltaba la mirada, mientras Alicia permanecía parada sonriente frente al soldado entre los arbustos.
-Entiendo, procede a elimarla tiemes sólo 12 minutos para hacerlo, pero ten cuidado, he perdido contacto con el nivel Deltha y el nivel Betha ha estado pidiendo refuerzos que no podemos suministrarles hace 2 minutos. - dijo Aiko seriamente.
- Pedazo de bastardo americano, sólo sirves para disparar!, DISPARAR DISPARAR DISPARAR!.
El hombre tomó su rifle de asalto y arremetió contra la chica, ésta termino en el suelo desangrándose y pronto desapareciendo del piso en polvo.

- Son realmente molestas cuando están infectadas. - replicó Gustav.

domingo, 29 de mayo de 2011

Lux

Cien días habían pasado desde la llegada de áquel chico, el hombre gustaba de leer en su mecedora mientras fumaba en su pipa, sin embargo por los últimos 20 días no podía parar un pensamiento en su cabeza "Despertará y querrá respuestas". Llevaba dormido cien días, cien días en los que su cabeza habia navegado por los mil mares que rodean nuestra imaginación, mientras las pinturas de su memoria eran lavadas por la locura de los sueños. El maestro que contaba con 40 años de vida, llevaba una túnica de cuero que le daba un porte imponente, cabello largo y negro miraba con extrañeza el cuerpo del muchacho en su lecho, buscando una razón para dejar de preguntarse "¿Cúando despertará?".

Despues de 25 días del presagio hecho por el maestro, el chico abrió sus ojos, eran celestes como el cielo, pero tenían una esencia a ese cielo esperando ser azotado y enegrecido por la más cruel tormenta. Se levantó de su lecho sentandóse en la cama, mientras el maestro le miraba mientras fumaba su tabaco.

El chico vestía de prendas ligeras y blancas, que le hacían relucir su cabello rubio y crecido por los 125 días de sueño eterno.

- He vuelto. - dijo el chico casi mecánicamente y sin pensarlos mientras su miraba estaba perdida lejos de dónde se encontraba su maestro.
- ... Bueno, es un alivio. - respondió el maestro.
- Qué me has hecho?. -dijo el chico, esta vez girando su cabeza para ver mejor al hombre.
- Fué por tu bien, debías dormir por el bien de la Nación. - el hombre se puso de pie mientras cerraba su gran libro y dejaba su pipa de lado, alejandose del lecho del chico para abrir las ventanas de la habitación; era una habitación de madera con paredes sin pintar y una gran alfombra púrpura, el color de los reyes decía el maestro, una pequeña cama y estantes que guardaban diversos libros, alquimia, cábala, hermetismo, astrología, medicina, biología, álgebra.
- Sólo lo recuerdo a usted, lanzandóme áquel conjuro para dormir, lo recuerdo perfectamente, quiero respuestas!. -exclamó el chico.
- Tu mente es frágil, por favor, descanza por hoy, has navegado por incontables pasajes en tu mente, desbes estar agotado. - respondió fríamente el maestro, mientras volvía a cerrar las cortinas y salía de la habitación, dejando a solas al muchacho.

sábado, 14 de mayo de 2011

Una noche en adul'hab

Furioso entraba el caballo por las grandes y arenosas piedras de Abul'hab, era blanco como el alba y al mismo tiempo poseía unos ojos negros como la fría noche de adul'hab. Sobre él montaba un misterioso personaje que tapados tenía su cuerpo y rostro.

El caballo recorrió toda la ciudad mientras las pequeñas partículas de arena chocaban contra él en la que era una noche agitada por el tiempo, mientras los mercaderes todavía vendían a los viajeros.

El palacio de Adul'hab, una de las pocas áreas verdes de la ciudad en ese minuto estaba abierto al público mientras el cánciller entablaba una amena conversación con el regente de Adul'hab, el Archiduque de Ademaín.

El hombre bajó de su caballo enfrente de las puertas del palacio, eran grandes y de roca sólida, el palacio estaba hecho con una fina capa de oro sobre toda la construcción y relucía entre toda la ciudad por ser el más ostentoso edificio del penoso lugar.

Como una sombra el hombre vagó por la entrada hasta dar con una puerta que dejara entrarle al espléndido lugar. Llegando al hall principal vió una gran escalera con escalones de mármol y pasamanos de plata subió por ellas deprisa mientras los guardias parecían no verle, no escucharle, no sentirle.

El ser entró mientras el Cánciller se despedía, éste tampoco parecía verle ni escucharle, por lo que el Archiduque recostóse en su fino sillón a la luz de los mágnificos candelabros. Cuando esté se alejó del archiduque bajando las escaleras, el ser se hizo ver frente al Archiduque. Éste exaltado por la presencia del ser se para rápidamente y mira con gran sorpresa al ser.

- Quién eres?!, cómo lograste entrar!.

El ser estaba parado inmóvil, mientras el archiduque parecía hablar pero nadie escucharle. De pronto, su capa negra calló al suelo dejando ver el cuerpo de una mujer, era una mujer desnuda y blanca, con el pelo largo que llegaba hasta su cintura.

- Soy uno de los increados.

Su voz parecía retumbar en cada esquina de la habitación mientras el archiduque parecía buscarle una explicación a todo esto, el cuerpo de áquella mujer no le parecía bello ni horrible, simplemente lo vió como era, un cuerpo, era algo de otro mundo, de otro nivel, de otra dimensión, como sacado de uno de los mundos que nadie se atrevía a visitar.

- Increados?, tú .. qué eres?, que vienes a buscar de mí?. - dijo el archiduque, mientras la mujer se acercó un pasó adelante.
-Yo soy lo que los humanos han olvidado, soy lo que ustedes enterraron, pero yo no soy, nosotros somos.
- Ustedes quién?, por qué vienes a decirme todo esto?, increados?...
- Tu eres el líder de los existentes, de los humanos y nosotros estamos reclamando lo que nos corresponde por ley: su consciencia. Han olvidado todo lo que les hemos enseñado, han olvidado lo que somos: Dioses, se han olvidado hasta de ustedes mismos cayendo en el egoísmo, y pronto, frente a todos esta ciudad Adul'hab caerá, porque así lo queremos.
-Mira realmente no sé como entraste o qué eres, simplemente sé que nadie puede destruir a la gloriosa Adul'hab que se alza por las arenas del mundo. Adul'hab es el hombligo y la joya de todos los mundos creados por Elohim y su destrucción es casi imposible.
- Típico espíritu terco y humano, pensé que por ser el líder tendría una mejor conversación, pero demostraste que Adán merecía ser llevado fuera del edén, y por ello, este mañana no verán el alba ni verán sol.
- A que te refieres?, esto ya me agotando, llamaré los guardias.
- Queremos que Uriel te lleve con nosotros. - Ésta frase retumbó por toda la habitación otra vez y la bella mujer comenzó a levantarse del suel0, mientras el Archiduque parecía estar siendo sedado por una fuerza invisible.