Dos sombras se enfrentan en la penumbra, luchan por el dominio del todo.
- Tu pobre capacidad para vislumbrar el final, me da vergüenza. - dijo la sombra.
- Déjame tranquilo, yo te envié aquí, no deberías haber tomado el control de esto. - dijo el chico.
- Tu piensas, que tu sombra.. yo, desapareceré así de fácil? - preguntó la sombra. - Yo soy lo que no aceptas, yo soy aquél que te puede ver desde aquí, en la más total oscuridad.
- Yo te condené al abismo de mi alma, y es por eso ... que he de terminar contigo ahora. - dijo decididamente el chico.
De pronto, una luz comenzó a tomar forma en las manos del chico, una cruz formada de materia inexistente, una cruz que luego fue tomando un color negro resplandeciente. El chico empuñó la cruz y ésta pareció transportarlo en un haz de luz detrás de la sombra. La cruz, tomando forma de una espada brillante, se disponía a asestar un golpe detrás de la sombra.
La sombra agachada, había detenido el golpe con una cruz similar al del chico.
- Un artema de luz, que le brinda al portador la capacidad para moverse a la velocidad de ésta, interesante. - Observó la sombra. - Un poco hipócrita de tu parte, no?
- ¡¿Qué es eso?! - sorprendido el chico dio unos pasos atrás.
La cruz fue tomando forma de espada, similar al artema de luz.
- De dónde has sacado eso ..? - preguntó el chico, mientras la sombra reía.
- Tú me lo has dado.
La sombra lanzó una estocada, a lo que el chico trató de esquivar usando el artema de luz, pero éste falló, finalmente detuvo el golpe a pocas penas con su artema-espada.
- Qué ha pasado? - exclamó el chico.
- ... el Artema de las realidades, impide todo uso de algo surreal aquí, estamos bajo las reglas de lo que cierne sobre nuestras cabezas, el cielo, la oscuridad, la luz, la tierra .. todo .. - dijo la sombra.