sábado, 14 de abril de 2012

Una Historia aprendida.


Hace poco leí la historia de un chico gay de estados unidos. Tiene 16 años y trabaja cómo investigador de desastres naturales en su país. Está escribiendo un libro sobre los derechos de los homosexuales y su novio se suicidó en el 2011.

Soy tan llorón, a veces pienso que mis relaciones son tormentosas, pero esta historia realmente me llegó. Increíble cómo hay personas que son capaces de salir adelante cuando lo único que hace la vida es golpearles. Desearía que muchos más homosexuales fueran cómo él, me gustaría que mucha más gente tomara conciencia de lo que realmente es vivir con un peso tan grande cómo este.

Él me dijo "Te amo" y eso arruinó por completo mi día/semana/mes. La verdad tenía pensado dejar de quererle, abandonar la relación cómo si nada hubiera pasado y que todo quedara cómo una simple y "triste" amistad (con ventaja). Pero dijo las palabras mágicas, y ... eso cambió totalmente el contexto de la relación.

¿Me lo habrá dicho de verdad? ¿De verdad me ama?

No lo sé, soy bastante inseguro para estas cosas, es más. No creo que me ame, sinceramente.
Desde un punto objetivo, soy capaz de darme cuenta cuando algo no funcionará, y esta relación ha estado pre-destinada al fracaso desde su comienzo, ¿Por qué la sigo?.

La calle estaba oscura, el perro de mi vecino me miró con unos ojos que me intimidaron, más no me ladró. Deseé que fuera siempre así de tranquila la calle, oscura, silenciosa, pacífica. Aunque tenía frío, iba relativamente bien. Al llegar al paradero había un joven y una señora, éstos intercambiaron unas palabras y la señora desapareció en la noche.

Venía la 121, era mi oportunidad, al subirme me senté en uno de los asientos de atrás. Me acomodé. Detrás mío se subió el joven, no tan alto, con bufanda y de rostro apacible, intercambiamos miradas, se sentó a mi lado. Conforme iba saliendo el sol e íbamos avanzando en el camino, puso su cabeza en mi hombre, se había quedado dormido.

Me sentía incómodo, no sabía si decirle que se corriera o simplemente dejarlo así. Sus audífonos delataron gustos similares a los míos, incluso escuche mi canción favorita en ellos. ¿Quién es él?, pensé, era realmente confuso, el sol iba saliendo de esos pelados cerros a los que maldigo día a día. Se bajó en el Jumbo. Y todo terminó.