jueves, 12 de julio de 2012

Re edición, El círculo de los increados.


CAPÍTULO I : LOS ACTORES

Espero que me sigas recordando, allí dónde estés. He escuchado que tus padres finalmente se mudarán. Creo que les ha pegado duro el hecho de perderte. Todavía me sigo preguntando qué hubiera pasado si hubiera hecho algo para impedir tu muerte.
Todavía no puedo creer que no te sentarás a mi lado este año. Edward dice que le han asignado a mi clase, esos idiotas por fin han hecho algo bien.

Espero que estés bien, dondequiera que estés.
Abrazos, un viejo amigo.

Lawrence caminaba rápido, altanero,  enojado, sólo la música que desviaba su atención de la larga caminata al instituto le mantenía lo suficientemente ocupado cómo para no explotar.
Era un chico de estatura media, unos 1.65 cm. tenía 17 años, pelo negro y largo, delgado, muy delgado. Su rostro regularmente infundía miedo en su clase.

Era el número uno de su clase, sin embargo su actitud había cambiado completamente el último año, al punto que era temido por muchos, ni siquiera los profesores le llamaban la atención o le reprimían temían que los dejaran en ridículo frente a los alumnos.

A pesar de estar enojado, se detuvo a observar el cielo, estaba bastante nublado, las calles de la ciudad estaban vacías, a esas horas casi nadie salía de su hogar. A medida que Lawrence se acercaba al instituto sintió como una leve brisa gélida acariciaba su rostro. De pronto, un copo de nieve se precipitó hacia él desde el cielo; comenzó a nevar.

Cuando finalmente llegó a las puertas del instituto, no vio rastro de los estudiantes. Pensó de inmediato que era mucho más tarde de lo que el ya creía que iba, por lo que entró apresuradamente por las anchas puertas.

Una chica que parecía perdida miraba un papel un poco desorientada, era más o menos de su misma estatura y tenía el pelo castaño claro, sus facciones deslumbraron a Lawrence ya que era muy hermosa. Ésta al verlo, con timidez, se acercó.

- Disculpa, dónde puedo encontrar la clase 5B?. - dijo la chica, mientras sotenía el papel en sus manos - Creo que está en uno de los pasillos contiguos a la dirección del colegio, frente a la entrada. - respondió el chico fríamente - Gracias. - la chica pareció haberle incomodado con su pregunta, ya que el chico sin despedirse prosiguió su rumbo al salón de clases.

Hizo el trayecto rutinario hacia el salón, mientras le ponía nervioso cada vez más el hecho de que no hubiera nadie en los pasillos, “estoy muy atrasado” pensó, agobiado por el hecho de llegar tarde pensó que sería mucho mas pertinente el quedarse fuera de la clase y luego entrar en el receso, pero la clase de esta semana era muy importante cómo para perdérsela por completo.
Al llegar al salón, vio por la ventanilla que no había nadie dentro.
Perplejo por esto sacó de su mochila su celular:  8:30 AM, ¡estaba media hora atrasado, cómo era posible que no hubiera nadie dentro!
Finalmente al entrar dejó su mochila en el primer puesto, a un lado del escritorio del profesor cómo era de costumbre. Observó el reloj de la clase que estaba arriba del pizarrón y su ira volvió a incrementar: Eran las 7:30 AM, su reloj se había adelantado una hora. Cayó con un colapso a su asiento mitad cansancio por la caminata, mitad sueño. “Edward debió ser”, pensó.

La puerta se abrió lentamente y se dejó ver un estudiante, en excelente estado y sonriente,  al ver a Lawrence sentado en la silla medio-muerto se acercó amistosamente.

 -¡Hola! – dijo el chico, Lawrence quién ya estaba bastante ocupado tratando de recobrar el aliento, sintió como el chico trataba de despertarlo. -¿Qué quieres?- respondió Lawrence, pensando que era uno de sus compañeros de clases. – Mi nombre es Seth, Seth Clavis, soy nuevo y… - Lawrence levantó la cabeza frunciendo el ceño para ver mejor al chico que le molestaba.

Seth era un chico bastante alto, pelirrojo. De facciones toscas, rostro pálido y alegres ojos verdes.

 -¿Me podría sentar a tu lado? –continuó el chico. Lawrence volvió a esconder su rostro entre sus brazos. Seth al parecer ignorando los gestos de disgusto de Lawrence se sentó a su lado. El silencio era incómodo.

Después de un rato, Lawrence levantó la cabeza para comprobar la hora, eran 15 minutos para las 8 de la mañana, un grupo de estudiantes ya había llegado al salón, estaban sentados atrás conversando.
 -Si lo que quieres es conversar, quizás ellos quieran – dijo Lawrence a Seth, que se encontraba leyendo un libro, éste lo miró con sorpresa – Si lo que quisiera fuera conversar lo hubiera hecho, pero el libro está demasiado interesante cómo para detenerme ahora mismo, tendré todo un año para hacer amistades. – respondió el chico.

Sonó la campana y al rato entraron los demás al salón acompañados del maestro: Edward, un hombre de buen porte, cabello negro, rostro sereno y sonrisa risueña. – Bien alumnos, hoy tenemos grandes noticias. – dijo el hombre mientras atravesaba el salón. –Hoy tenemos a dos alumnos nuevos en la clase, un chico y una chica, Seth Clavis y Anne Silverman respectivamente por supuesto, ellos… -el maestro de pronto puso sus ojos en Seth que se encontraba sentado en primera fila junto a Lawrence que miraba aburrido al profesor –… Pero qué tenemos aquí, yo pensé que te habías retrasado, bueno pasen adelante.

Seth se levantó y se puso frente al profesor mientras se escuchaban unos pasos que venían atrás. Lawrence vislumbro una cabellera castaño claro y luego se dio cuenta que era la chica tímida que estaba en la entrada.

-Mi nombre es Seth Clavis, encantado de conocerlos a todos, espero hacer buenas amistades este año aquí. – dijo el chico pelirrojo con una efusiva sonrisa. –El mío es Anne Silverman, espero llevarme bien con todos aquí. – la chica tenía una sonrisa tímida y una chispa en sus ojos que cautivó a Lawrence, así como una belleza extraordinaria –Anne, ¿Es cierto que ganaste por cinco años seguidos la feria de ciencias de tu estado? – Preguntó el profesor, curioso –La verdad es que sí, mi fuerte es la química – respondió Anne.

“Estúpida, está loca si piensa que me vendrá a ganar este año a mí”, pensó Lawrence para sus adentros. En ese instante, mientras el profesor seguía interrogando a los chicos Lawrence fijó su mirada en el libro que estaba sobre el puesto de Seth, era el libro que estaba leyendo; el título decía “LOS SIETE CÍRCULOS DEL OLVIDO”.

Al terminar el día, Lawrence decidió irse en autobus a su hogar, era bastante tarde y no había parado de nevar, hacía frío y estaba muy cansado. Había pasado el día sentado en su puesto resolviendo los ejercicios de matemáticas del día siguiente mientras Seth leía a su lado. No sabía si su presencia era molesta o no, a veces simplemente sentía que él estaba allí, pero que no podía perturbar su extraña aura mientras leía.

En el paradero frente a la salida del instituto vio como el chico se perdía en la lejanía, debía vivir cerca para irse caminando con el frío que había. Quizás no debió ser tan duro. Quizás él era una buena persona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario