CAPÍTULO I : LOS ACTORES
Espero que me sigas recordando, allí dónde estés.
He escuchado que tus padres finalmente se mudarán. Creo que les ha pegado duro
el hecho de perderte. Todavía me sigo preguntando qué hubiera pasado si hubiera
hecho algo para impedir tu muerte.
Todavía no puedo
creer que no te sentarás a mi lado este año. Edward dice que le han asignado a mi clase, esos
idiotas por fin han hecho algo bien.
Espero que estés bien,
dondequiera que estés.
Abrazos, un viejo amigo.
Lawrence caminaba rápido, altanero, enojado, sólo la música que desviaba su
atención de la larga caminata al instituto le mantenía lo suficientemente
ocupado cómo para no explotar.
Era un chico de estatura media, unos 1.65 cm. tenía
17 años, pelo negro y largo, delgado, muy delgado. Su rostro regularmente
infundía miedo en su clase.
Era el número uno de su clase, sin embargo su
actitud había cambiado completamente el último año, al punto que era temido por
muchos, ni siquiera los profesores le llamaban la atención o le reprimían temían
que los dejaran en ridículo frente a los alumnos.
A pesar de estar enojado, se detuvo a observar el
cielo, estaba bastante nublado, las calles de la ciudad estaban vacías, a esas
horas casi nadie salía de su hogar. A medida que Lawrence se acercaba al instituto
sintió como una leve brisa gélida acariciaba su rostro. De pronto, un copo de
nieve se precipitó hacia él desde el cielo; comenzó a nevar.
Cuando finalmente llegó a las puertas del
instituto, no vio rastro de los estudiantes. Pensó de inmediato que era mucho
más tarde de lo que el ya creía que iba, por lo que entró apresuradamente por
las anchas puertas.
Una chica que parecía perdida miraba un papel un
poco desorientada, era más o menos de su misma estatura y tenía el pelo castaño
claro, sus facciones deslumbraron a Lawrence ya que era muy hermosa. Ésta al
verlo, con timidez, se acercó.
- Disculpa, dónde puedo encontrar la clase 5B?. -
dijo la chica, mientras sotenía el papel en sus manos - Creo que está en uno de
los pasillos contiguos a la dirección del colegio, frente a la entrada. -
respondió el chico fríamente - Gracias. - la chica pareció haberle incomodado
con su pregunta, ya que el chico sin despedirse prosiguió su rumbo al salón de
clases.
Hizo el trayecto rutinario hacia el salón, mientras
le ponía nervioso cada vez más el hecho de que no hubiera nadie en los
pasillos, “estoy muy atrasado” pensó, agobiado por el hecho de llegar tarde
pensó que sería mucho mas pertinente el quedarse fuera de la clase y luego
entrar en el receso, pero la clase de esta semana era muy importante cómo para
perdérsela por completo.
Al llegar al salón, vio por la ventanilla que no
había nadie dentro.
Perplejo por esto sacó de su mochila su
celular: 8:30 AM, ¡estaba media hora
atrasado, cómo era posible que no hubiera nadie dentro!
Finalmente al entrar dejó su mochila en el primer
puesto, a un lado del escritorio del profesor cómo era de costumbre. Observó el
reloj de la clase que estaba arriba del pizarrón y su ira volvió a incrementar:
Eran las 7:30 AM, su reloj se había adelantado una hora. Cayó con un colapso a
su asiento mitad cansancio por la caminata, mitad sueño. “Edward debió ser”,
pensó.
La puerta se abrió lentamente y se dejó ver un
estudiante, en excelente estado y sonriente, al ver a Lawrence sentado en la silla
medio-muerto se acercó amistosamente.
-¡Hola! –
dijo el chico, Lawrence quién ya estaba bastante ocupado tratando de recobrar
el aliento, sintió como el chico trataba de despertarlo. -¿Qué quieres?-
respondió Lawrence, pensando que era uno de sus compañeros de clases. – Mi nombre
es Seth, Seth Clavis, soy nuevo y… - Lawrence levantó la cabeza frunciendo el
ceño para ver mejor al chico que le molestaba.
Seth era un chico bastante alto, pelirrojo. De
facciones toscas, rostro pálido y alegres ojos verdes.
-¿Me podría
sentar a tu lado? –continuó el chico. Lawrence volvió a esconder su rostro
entre sus brazos. Seth al parecer ignorando los gestos de disgusto de Lawrence
se sentó a su lado. El silencio era incómodo.
Después de un rato, Lawrence levantó la cabeza para
comprobar la hora, eran 15 minutos para las 8 de la mañana, un grupo de estudiantes
ya había llegado al salón, estaban sentados atrás conversando.
-Si lo que
quieres es conversar, quizás ellos quieran – dijo Lawrence a Seth, que se
encontraba leyendo un libro, éste lo miró con sorpresa – Si lo que quisiera
fuera conversar lo hubiera hecho, pero el libro está demasiado interesante cómo
para detenerme ahora mismo, tendré todo un año para hacer amistades. –
respondió el chico.
Sonó la campana y al rato entraron los demás al
salón acompañados del maestro: Edward, un hombre de buen porte, cabello negro,
rostro sereno y sonrisa risueña. – Bien alumnos, hoy tenemos grandes noticias. –
dijo el hombre mientras atravesaba el salón. –Hoy tenemos a dos alumnos nuevos
en la clase, un chico y una chica, Seth Clavis y Anne Silverman respectivamente
por supuesto, ellos… -el maestro de pronto puso sus ojos en Seth que se
encontraba sentado en primera fila junto a Lawrence que miraba aburrido al
profesor –… Pero qué tenemos aquí, yo pensé que te habías retrasado, bueno pasen
adelante.
Seth se levantó y se puso frente al profesor
mientras se escuchaban unos pasos que venían atrás. Lawrence vislumbro una cabellera
castaño claro y luego se dio cuenta que era la chica tímida que estaba en la
entrada.
-Mi nombre es Seth Clavis, encantado de conocerlos
a todos, espero hacer buenas amistades este año aquí. – dijo el chico pelirrojo
con una efusiva sonrisa. –El mío es Anne Silverman, espero llevarme bien con
todos aquí. – la chica tenía una sonrisa tímida y una chispa en sus ojos que
cautivó a Lawrence, así como una belleza extraordinaria –Anne, ¿Es cierto que
ganaste por cinco años seguidos la feria de ciencias de tu estado? – Preguntó el
profesor, curioso –La verdad es que sí, mi fuerte es la química – respondió Anne.
“Estúpida, está loca si piensa que me vendrá a
ganar este año a mí”, pensó Lawrence para sus adentros. En ese instante,
mientras el profesor seguía interrogando a los chicos Lawrence fijó su mirada
en el libro que estaba sobre el puesto de Seth, era el libro que estaba
leyendo; el título decía “LOS SIETE CÍRCULOS DEL OLVIDO”.
Al terminar el día, Lawrence decidió irse en autobus
a su hogar, era bastante tarde y no había parado de nevar, hacía frío y estaba
muy cansado. Había pasado el día sentado en su puesto resolviendo los
ejercicios de matemáticas del día siguiente mientras Seth leía a su lado. No
sabía si su presencia era molesta o no, a veces simplemente sentía que él
estaba allí, pero que no podía perturbar su extraña aura mientras leía.
En el paradero frente a la salida del instituto vio
como el chico se perdía en la lejanía, debía vivir cerca para irse caminando
con el frío que había. Quizás no debió ser tan duro. Quizás él era una buena
persona.
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