Ahí estaba, sentado en una habitación rectangular oscura y tétrica. Un hombre de camisa azul y cortaba roja, pelo negro con algunas canas y rostro delgado, no parecía un policía, más bien parecía un hombre preocupado por un hijo.
-Dinos, ¿por qué llevabas un arma?. - Preguntó el hombre, mientras presionaba cada vez más mi mano sobre el yeso de mi brazo izquierdo. - Dime, que tienes que ver con Isabella Montero. - Sus preguntas parecían golpearme la psique, su nombre invocaba la serpiente escondida en mi subconsciente, una vez más.
- No la conocía, me preguntó si ese era el edificio Obelisk, le respondí que sí eso es todo. - Logré terminar la oración tembloroso. - Eso es estúpido, esa chica conocía la ciudad tan bien como yo, Isabella vivía aquí, había recorrido estas calles tanto como tu o yo. - Golpeó la mesa con fuerza y me dio la espalda, parecía conocer a Isabella, se le notaba en el rostro. - Por última vez, ¿Por qué llevabas un arma? En el lugar y el momento en que Isabella se "suicidó". - Basta Jack. - Una puerta que ni siquiera me había dado cuenta que existía se abría de par en par.
Era el chico de cabellos negros y mirada penetrante. -El no tiene nada que ver, yo lo he hecho, yo he tenido que acabar con Isabella. - El hombre se dio vuelta e inmediatamente cambió su expresión a odio, sin embargo cerró los ojos y estuvo callado un momento... - Maldición Mercurius, maldición. - el hombre parecía frustrado.
- Se resistió. - el chico miraba al detective esperando una reacción, yo seguía allí esperando sentado entre una discusión que me parecía cercanamente ajena, estaba involucrado, más no sabía nada al respecto.
- Sígueme. - me dijo Mercurius, el detective se sorprendió - ¿Dónde lo llevas?, ¡está siendo procesado como sospechoso de la muerte de Isabella! - exclamó. - Pues haz el papeleo como siempre lo has hecho y ¡quítale los cargos!. El chico me tomó del brazo enyesado y me condujo fuera de la sala, estabamos en una comisaría, no recordaba como había llegado allí, me había dado cuenta que mis memorias comenzaron a registrar todo desde que estaba en aquélla sala siendo interrogado por el detective.
- ¿Qué sentiste cuando fuiste "llamado" por Isabella? - preguntó el chico. Ya habíamos salido de la departamento de policía y estábamos en plena calle. - ¿"llamado"? - Recordaba todo lo ocurrido a la perfección, sin embargo ahora que lo veía desde un criterio completamente neutro, me daba cuenta que mi actuar de seguir a una persona que recién había conocido y de la que sólo sabía su nombre había sido completamente ilógico, ¿Me había dejado llevar?. - Isabella te ha llamado y has acudido, lo que realmente me sorprende es que no hayas caído en la locura, o simplemente hubieras muerto.
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