Estoy cansado de escribir, de leer, de dormir, de comer, de vivir, de respirar, de estudiar, de ser una de las personas que acepta lo que el sistema y los demás piden de mí.
No soy lo que soy, no soy lo que quiero ser, no me gusta ser lo que soy.
Por que todos bailamos alrededor del sistema enceguecidos por el resplandor que nunca existió.
-¿Bailemos? - me preguntó ella, exaltada. - Luego, debo descansar. - respondí, la verdad era que tenía vergüenza.
No podemos afrontar lo que somos sin crear miles de máscaras para tapar nuestras sombras.
- Dí que sí, sólo por hoy. - insistió. - Quiero descansar, ha sido un día agotador. - No iba a dejar que esta vez se saliera con la suya.
¿Por qué me sigo preguntando cosas que no existen?, explorando irrealidad que jamás tuvieron un lugar en la Pandora que todos habitamos.
- He oído lo que ha pasado con Isabella, es una lástima. - dijo mientras encendía un cigarrillo, había desistido finalmente. -Todos iremos dónde ella, tarde o temprano, esto no tiene esperanza, sólo tapamos el sol con un dedo. - Me empezaba a disgustar enormemente, sólo quería estar solo.
Era cierto, todos bailábamos alrededor del fuego que nos consumía, ese que cada vez que una persona se adentraba en sus llamas, parecía inmolarte con energía, con vida.
- Sabes ... he estado pensando en ... - No hacía falta que lo dijiera. Ya lo sabía todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario