miércoles, 16 de febrero de 2011

La verdadera Razón


Es verdad, no podía conciliar el sueño por él, a veces sentía como si quisiera hacer algo, pero finalmente terminaba conversando largas jornadas sobre cosas que realmente a nadie le interesan menos a nosotros.

Nuestras conversaciones algo falsas, y al mismo tiempo IMPORTANTES eran lo único que tenía.

Realmente ya poco me importaba si él sentía lo mismo que yo por él, era algo que no debía tomar en cuanto, un pequeño detalle. Tampoco sentía que estuviera enamorada, no .. no no lo estoy. Definitivamente no lo estoy.

Pero porqué me abandonó PORQUÉ?!, PORQUÉ?!, alguien que me diga, que me explique!

Ese maldito, lo ha hecho, ha hecho lo que le supliqué que no me hiciera, esto, esto apesta.

Acaso fué mi culpa?, fuí yo?. No pude mantenerlo cerca de mí?.

jueves, 10 de febrero de 2011

Dementación


"Todos somos nada hasta que finalmente conocemos la muerte".


Una mujer se encontraba parada en medio de la calle de una gran ciudad. Era de noche y los edificios gigantescos se alzaban por encima de ella mientras parecía estar perpetuada en áquellas calles vacías, pero llenas de sufrimiento.

Se llevo una de sus manos a su oído izquierdo y presionó un botón de un comunicador que se encontraba en él.

- ¿Cúanto falta?. - dijo la mujer rompiendo el silencio de las calles húmedas y oscuras. - Perfecto, estaré esperando... qué dices?, el objetivo .. entendido.

La mujer corrió por la calle hasta llegar a una gran avenida alumbrada por grandes paneles LED sobre los edificios mientras pocas personas caminaban por la avenida, la mujer corrió apurada y se planto frente a la mayoría de las personas.

- Soy de la NDS, el área debe limpiarse de civiles, por favor evacúen ahora! - gritó la mujer.

Era una mujer vestida de negro, con protectores en piernas y brazos, pelo liso y largo tan brillante como oscuro, parecía tener prodecencia asiática y un cuerpo formidable. Tenía muchas mochilas y bolsos pequeños en brazos y piernas, y portaba un rifle de asalto de "última generación" como decía su comandante.

La gente pronto al oírla comenzó a correr en dirección a ella y a desaparecer rápidamente mientras una explosión se desató unas calles al norte, pronto al sur, y pronto en el área donde los civiles corrían apareció de la nada otra, matando al instante a todos los que se encontraban allí.

- Dios mío ... - dijo la chica, al tiempo en que guardaba su rifle y desenfundaba dos pistolas de 9 mm. desde uno de sus pequeños bolsos.


La N.D.S. o Nyrmidan Destroyer Squadron se formó por razones gubernamentales, por el 6to Presidente despues de las explosiones.

sábado, 5 de febrero de 2011

Todos tenemos una segunda Oportunidad.

1 Semana antes de que los sucesos ocurridos en el mundo de Sophia Ritz, Hermes y Vladislav Karpov todavía no la conocían.

Un chico yacía durmiendo en un profundo sueño en el bosque al que llaman "Buscheilm". Inerte entre la maleza, esperaba despertar de áquel letargo umbrío.

Mi nombre es Mercurio, recuerdo. Lo último que recuerdo es mi viaje diario desde mi Instituto hasta mi casa en el Metro de Nueva York. Algo me sacó de allí. ¿Qué hago aquí? ... Oh, también recuerdo que iba pensando en la separación de mis padres, la muerte de mi hermano a manos de un delincuente y mi decadente situación escolar; pero que asco que vida. Necesito, algo ...

Me levanté de mi lecho con un fuerte dolor de cabeza y sin saber donde estaba, no recordaba nada hace una hora y sólo podía ver un verde tan intenso que me dejaba perplejo. "Esto no es Nueva York", me dije a mí mismo. Mientras estaba parado allí observando el verde; perplejo, una mujer comenzó a aparecer como por arte de magia hasta aparecer completamente en frente de mí, era una mujer de pelo corto y negro, llevaba una toga negra y parecía la mísmisima muerte. "He muerto?", me pregunté.

- Primogénito de Adán, ahora, existes finalmente. Te he creado desde las sombras de tu mundo, una nueva existencia tienes en tu poder. -dijo la terrorífica mujer levantando sus brazos al aire.
- ¿Cómo ... Cómo puedo volver a Nueva York?. - dije indiferente. La mujer no tomó esto con molestia, de hecho rió y bajo los brazos lentamente.
- Supongo que sabes ya tu nuevo nombre, no, Mercurio?.
- Nuevo?, yo siempre me he llamado así. - refuté.
- No, tu verdadero nombre se ha hundido en las aguas de tu memoria, y lo único que conoces como "Yo" es Mercurio. Tu eres Mercurio y nadie más, no necesitas ese nombre viejo y no-existente. - dijo la mujer sonriendo plácidamente. "Está loca, o de verdad no recuerdo mi verdadero nombre?, pensé.
-Pero eso, ya no importa, tu has sido creado para tener algo que yo te debo de dar.
- Quiero ir a Nueva York...
- Has sido elegido entre muchos por tu sombra, por lo que tienes dentro de tí, tienes a Hermes, dentro de tí, pero claro eso se irá aclarando dentro de poco, he conseguido algo para tí, tómalo. - La mujer levanto su abrazo abriendo su palma y haciendo aparecer por arte de magia nuevamente un objeto, era Cruz pequeña, hecha de un metal negro. - Úsalo para viajar entre los escalones de los mundos y recuperar tu verdadera razón de existir, querías una segunda oportunidad de existencia, no?, pues vívela. - finalmente la mujer comenzó a desaparecer y la Cruz levitó hacia mis manos, la tomé y la miré fijamente.

"¿Qué soy realmente/En qué me han convertido?", dije/ha dicho el chico.

Elohim


Un chico aparecía en la torre de la Sacerdotisa, la que hace días Hermes visitó para consultarle por el paradero de Aiko.
La Sacerdotisa se encontraba como siempre sentada mirando el abismo que se plantaba bajo ella solemnemente. Al darse cuenta de la presencia del chico, ésta se dió media vuelta y se puso de pie.
- Has venido, Mercurius. - dijo la Sacerdotisa al chico.
El chico vestía jeans negros con cadenas y una polera apretada negra con una gran mancha roja color sangre, su cabello era negro y tenía ambos lados de su cabeza rapados.
- Por qué ... por qué me creaste ... todavía no lo logro entender. - dijo el chico mirando al suelo, asustado y temeroso de los ojos de la sacerdotisa.
- Debías ser creado, tu existencia tiene una razón: Hermes.
- Yo ... no lo logro entender, no me siento parte de el.
- Eso ya no importa, quiero que lo mates. - sonrió la Sacerdotisa.
- Lo haré, pero me dirás por que me creaste cuando lo haga?. - preguntó Mercurio.
- Lo haré, si es que eso te complace. Veamos que tanto has dominado tu sombra.
La Sacerdotisa hizo un gesto en el aire, y un templario cayó enfrente de Mercurio. Pronto, desde mercurio, salió una sombra haciendole frente al templario, la sombra tomó forma de Hermes y dijo:
- Hey, Mercurio, para qué me has llamado. - La sombra irradiaba un gas negro y sólo podía ser vista por mercurio.
- Es esto todo?, Tú, es tu fin. - Dijo el templario furioso.
Mercurio sonrió y la sombra caminó hacia el templaro tomándolo desde el cuello y abollando la armadura que tenía alrededor de este.
- Tu no eres nada, eres polvo en mis manos, arena que pasa lentamente por entre mis dedos. - dijo la sombra.
Mercurio comenzó a sonreir mientras observaba a su sombra matando al templario.
- Tu vida no es nada en comparación con la mía, tu no existe, yo sí. - continuó la sombra.
Mercurio a este punto miraba el piso con una expresion de placer en sus ojos y una sonrisa feliz pero a la vez sombría. La sombra pronto terminó de aplastar el cuello del templario y al hacerlo un humo negro salió de la armadura y esta cayó al piso abollada por la sombra.
- Porque tu eres yo ... - dijo Mercurio.
- Y yo soy tú... - dijo la sombra, finalizando la masacre, la sombra regresó a Mercurio.
La sacerdotisa avanzó hasta Mercurio aplaudiendo y con uan sonrisa en su cara, pateando la armadura a su paso con sus piernas que se encontraban escondidas bajo la toga negra.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Arenas de Sentencias.

Caminamos por una hora hasta llegar finalmente hasta nuestro destino, el Sol negro había desaparecido en cuanto nos pusimos en marcha y realmente no sabíamos con lo que nos encontraríamos.




Me seguía preguntando cuál sería la conexión entre Abraxas y Venus, porqué el Sol negro atacó la supuesta base de los rebeldes y por qué Venus tenía tratos con esos fanáticos.




Cuando llegamos, no observamos nada más que ruinas, al parecer el Sol Negro se había tragado todo el edificio. Sólo quedaban algunas paredes en pie y el piso de cerámica negro, algo atípico en la pobreza de Adul'hab.




El Sol seguía arrasando y la arena del desierto seguía golpeandonos en medio de áquel panorama desolador, mientras Vladislav respiraba cada vez más rapido y fuerte por el cansancio que le ocasionaba llevar a Venus en su espalda.




Corrí hacía las ruinas mientras Karpov desenvolvía el arnés de Venus, comencé a explorar las ruinas mientras recuperaba el aliento y Karpov dejaba a Venus asegurada en la arena; nada se veía, todo parecía tan irreal, incluso habían varios cuerpos tirados en el suelo petrificados al igual que Venus.


En una de las habitaciones en ruina se encontraba una estrella de oro pequeña, que podía caber en la palma de mi mano, era mas pesada de lo que parecía y me preguntaba que era realmente.

- Sir Abraxas, lo siento ... yo, yo no he podido. - dijo una voz a lo lejos, en otra de las habitaciones en ruina. Me dirigí hacía ella con la estrella en la mano y me encontré con un hombre de amadura verde brillante de rodillas con una espada enterrada en el piso en ruinas entre sus manos.

- Yo ... serví, protegí, pero no pude... no soy más que un débil... - dijo
- Abraxas, conoces a Abraxas?! - dije con excitación

El hombre se dió una vuelta soltando la espada pero al soltarla se desvaneció cayendo al piso en seco. Enseguida Vladislav vino detrás mío y lo llevamos a un lugar seguro, pasamos la noche allí con Venus y el pobre hombre agonizante.

- Karpov, crees que se pueda salvar?. - pregunté.
- Posiblemente, no parece tener heridas pero mira, su mano está hecha de piedra. - respondió. - Además, habían cuerpos petrificados al igual que Venus, debe ser obra de los Caballeros del Atón.
Al parecer el Sol Negro los petrificó. Anadió.
- Pero, Venus, estaba con nosotros lejos de todo esto y también fué petrificada. - Definitivamente alguna conexión tenía todo esto, Abraxas, venus y el caballero que estaba agonizando.

Se hizo de noche y pronto debimos dormir, al día siguiente el Caballero se presentó como Lancelot, pertenecía a los Rebeldes que comandaba Abraxas, ellos los atacaron, y aunque era difícil llegar a la base de operaciones, misteriosamente los caballeros habían dado con ésta y masacrado casi a todos los Rebeldes.

- Ella, ella es Venus, también ha sido petrificada?!. - gritó.
- La conoces?, ella quién es realmente?. - Vladislav parecía más interesado en sacarle información que en salvarle la vida.
- Llegó hace pocos días, estaba moribunda y la ayudamos, pertenecía a un grupo de ladrones y aunque con la muerte de éstos vió la oportunidad de viajar a otros mundos, no pudo resistir el desierto que por tanto tiempo la ayudó a robarle a los demás. La ayudamos pero cuando huyó Abraxas pensó que había ido a otros mundos y decidió ir a buscarla, ella ... estaba aquí.
- Espera, dices que Abraxas no estaba aquí en el momento del ataque?!. - grité.
- No, el ... todavía no ha llegado, me dejó a cargo pero todos la gran mayoría quedaron petrificados al ver el Sol Negro.
- Creo que ya sé porqué Venus también se petrificó, de esa manera los Templarios se deshacen de la gente que no les sirve, les dan 24 últimas horas de vida cuando hacen un trato con ellos y luego los petrifican. - dijo seriamente Karpov.
- Entonces ... he fallado, Venus a muerto y con ella su esencia. - dije tristemente.
- Ella no ha muerto, sólo ha sido petrificada. Todavía puedes tomarla, como lo hiciste con Sophia. - dijo Karpov.

En ese momento la petrificación de la mano de Lancelot volvió y comenzó a comerle el cuerpo poco a poco.

- No .... rayos, encuentren a Abraxas y cuentenle lo ocurrido, y por favor ... encuentren una cura, nosotros somos la última esperanza, lo último que mantiene a Adul'hab alejado de los Templarios del Atón... - En ese momentos, Lancelot se petrificó al igual que todos los demás, un panorama bastante desolador. Ruinas, gente petrificada, el sol y la arena parecían lo mismo.