lunes, 20 de junio de 2011

Sueños

Volviendo aquél día del instituto, Lawrence caminaba cerca del chico. Había algo raro ese día, estaba nublado y ambos llevaban el chaleco polar del instituto.

De pronto ambos se detuvieron en una de las esquinas, el chico se giró hacia Lawrence y se despidió de este, con una gran sonrisa en su rostro, que se amplificaba por sus finos rasgos, su cabello castaño y sus ojos marrón claro.

Lawrence respondió con una sonrisa, mientras el chico se separaba de éste y se disponía a cruzar la calle. Todo era tan irreal, tan feliz ... el tiempo pareció detenerse. Lawrence se percató que estaba comenzando a nevar y observo como la nieve caía sobre el cuerpo en movimiento del joven.

Lawrence sonrió.

El chico se dio vuelta y miró a Lawrence riendo, estiró la mano y tomo un poco de la nieve que caía en sus manos, en medio de la calle.

De pronto, sucedió.

Una bala negra, como un ángel venido desde las mismas entrañas del infierno se cruzó frente a Lawrence llevándose consigo al joven.

Todo se volvió gris, el suelo que pisaba Lawrence comenzó a tornarse un cristal violáceo...

Lawrence corrió hacia el chico que estaba tirado en el piso unos metros lejos de el, al llegar se percató que estaba boca abajo ensangrentando el piso a su alrededor.

Los edificios se comenzaron a cristalizar ...

Se agachó y lo volteó para ver su rostro, estaba dormido, ensangrentado y dormido ...

miércoles, 15 de junio de 2011

Olvido


Los chicos siguieron caminando por aquel sendero, perdidos entre los árboles que se alzaban a los lados de éste.
Hermes caminaba sujeto por Seth y Anne caminaba adelante tratando de divisar algo más que el ya aburridisímo verde que tanto habían visto.
- Será que este lugar está maldito?, digo ... armaduras que cobran vida y tratan de matarnos, extraños altares, será que ... no hay salida?. - dijo Lawrence mientras trataba de contener las lágrimas. Esto golpeaba todo su ego, estaba deshecho mentalmente, físicamente y no habían encontrado una salida hace horas, lo que liquidaba su moral completamente.
- No hay que desesperar, todo tiene una salida, es muy posible que encontremos un pueblo pronto en el que nos puedan ayudar y acusar de secuestro a quién sea que nos haya traído hasta aquí. - sonrió Seth.
- Claro, de seguro nos creerán que fuimos secuestrados por una puerta. - susurró Lawrence.

Siguieron caminando, Seth como siempre positivo y Lawrence tratando de idear una forma de salir de allí, mientras Anne caminaba tranquila al frente.

- Chicos miren!. - gritó Anne.

Pronto, los árboles de enfrente del camino comenzaron a cambiar, comenzaron a morir y pronto todo el paisajes desde el frente hacia atrás comenzó a cambiar, el verde se convirtió en negro y los árboles pronto se transformaron en bicicletas, autos, edificios, señaléticas, todas hundidas en una tierra negra. El sendero se había convertido en una carretera destruida y vieja.

- Dios, esto es una ciudad en ruinas!. -gritó Anne, mientras Lawrence observaba el cambio con los ojos totalmente abiertos.
- Observen aquello. - dijo seth tratando de conservar la calma.

Frente a ellos y al final de la destruida carretera había una gran nube negra que parecía estar girando alrededor de algo. En el punto más alto de la nube aparecía una luz intermitente, como un faro.

- Podría ser la torre de babel que mencionó el chico?. - dijo Anne, observando curiosa la gran nube.

Lawrence se separó de los brazos de Seth y comenzó a caminar para acercarse a Anne.

-No, el dijo que si seguíamos áquel camino llegariamos a la ciudad de oro, Adul-algo. - dijo Lawrence mientras trataba de mantenerse en pie.
- De todas formas esto no parece a una ciudad de oro, me parece más una torre, una torre de Babel y será mejor buscar ayuda con la amiga del chico. -sugirió Seth.

Los tres chicos caminaron por la carretera destruida, por la oscuridad mientras alrededor se podían observar edificios, automóviles y toda clase de aparatos que parecían ser engullidos por la tierra negra, en el cielo no habían estrellas y no había rastro de una luna ausente que daba al paisaje un ambiente realmente tenebroso.

A medida que se acercaban a la misteriosa niebla, se dieron cuenta que había un viento mucho mas fuerte y que incluso costaba un poco mantenerse de pie sin ser llevado por el viento, pronto se vieron enfrente del gran remolino y notaron que no era niebla lo que giraba, si no que era tierra ¡No era niebla girando, era un tornado!.

- Debemos atravesarlo. - dijo Seth fríamente.
- No podemos, nos llevará con la tierra! - exclamó Anne, mientras trataba de ponerse detrás de Seth y Lawrence.
- Anne, aferrate a Seth y a mí, a estas alturas ya deberíamos estar siendo devorados por el tornado y no lo hemos hecho, así que vamos, podemos hacerlo. - replicó Lawrence convencido de qué ya nada en realidad podría vencerlo.

Comenzaron a avanzar en áquella tormenta de aire manteniéndose siempre juntos tratando de avanzar lentamente pero seguros de que no ocurriría nada que pudiera escaparseles de las manos. Mientras avanzaban, cubriéndose los ojos y la cara con sus ropas podrían ver que el aire disminuía y la tierra se calmaba.

Pronto se encontraron frente a una gran y majestuosa torre negra, de un material tan negro que parecía una especie de piedra que ninguno de los tres conocía. Tenía un estilo gótico como aquellas torres que Lawrence miraba en sus libros de la Edad Media, estaba bellamente hecha y parecía como si hubieran tardado una eternidad en construirla pues, se alzaba en el cielo sin poder verle la copa.
Pero lo más asombroso era lo que se podía ver arriba, en el cielo ... un gran astro eclipsado se levantaba sobre la torre, pero sus bordes en ves de ser amarillos como los eclipses de la tierra, eran rojos, como la sangre.

- Impresionante! - exclamó Lawrence.
- Veamos si alguien adentro nos puede ayudar. - dijo Anne mientras se adelantaba a las grandes puertas de "Oro Negro" de la torre.

La puerta medía 4 metros de altura y estaba hecha del mismo material extraño de toda la torre, un negro reluciente, mientras que cerrada ambas puertas dejaban ver una gran placa redonda de oro que tenía grabada una nota en ella:

Ascender por los cinco caminos del olvido y caminar por la torre de Elohim

Lawrence no entendió esto, nisiquiera pudo recordar haberlo visto en alguno de sus libros. Abrieron las grandes puertas y se encontraron con un pasillo negro con dos candelabros hermosamente decorados que alumbraban el paso con velas negras que emitían un hermoso brillo azul. Pasaron por éste y abrieron otra gran puerta esta vez sin grabado ni oro, y se encontraron con un gran salon redondo que parecía tener una abertura en el piso de la misma forma que la habitación, una escalera de caracol se encontraba a la izquierda y sobre la abertura había un puente con un gran altar en medio de él y una mujer vestida de negro con cabellos blancos, incluso transparentes.

Lawrence se adelantó mientras arrastraba su pie y Seth y Anne trataban de alcanzarlo.

- Por favor, ayúdenos! se lo imploramos! - exclamó Lawrence a la misteriosa mujer que cubría su rostro con un velo blanco y vestía una túnica negra.

Seth y Anne se pararon detrás de Lawrence mientras observaban como la mujer que miraba hacia arriba dejaba de hacerlo para acercarse a ellos, tenía unos ojos azules muy hermosos y su piel era quizás la más pálida que esos chicos verían en sus vidas.

- Que podría hacer una sacerdotisa del sol negro por ustedes, queridos?. - dijo la mujer ... su voz era retorcida y parecía como la voz de una mujer de 80 años, definitivamente no era una voz para una mujer joven como la que se presentaba ante sus ojos.
- Queremos volver a nuestro mundo, Nueva York, queremos volver allí. - dijo Seth con su normal calma, la mujer rió.
- Mi ama los estaba esperando, en especial a ti, pequeña de alma pura. - señaló a Anne.
- Entonces tu o tu ama nos pueden decir cómo salir de aquí?. - preguntó Lawrence.
La mujer volvió a reir.
- Claro, claro, lo que ustedes quieran, pero primero mi ama debe instruir a la pequeña de alma pura. - dijo decididamente.
- Por qué yo?. - dijo Anne seria.
La mujer también cambió su expresión esta vez estaba seria.
- Cada cierto tiempo llega un alma pura a nuestras instalaciones, dónde nuestro deber es educarla en el conocimiento universal de la materia increada, por toda la eternidad. Nos lo agradecerás, créenos!. - exclamó la mujer.
- Les dirás a mis amigos como salir de aquí?. - preguntó Anne.
La mujer volvió a sonreír.
- Claro que lo haré. - dijo
- Entonces me quedaré. - dijo tristemente, Seth y Lawrence se asombraron y decidieron hablar en privado unos metros más atrás mientras la mujer esperaba pacientemente.

- Anne, no puedes hacer esto, saldremos los tres de esto y recuerda lo que dijo Mercurius ... puede no ser realmente confiable. - argumentó Seth.
- Sólo será por 3 días! - gritó la mujer desde atrás. - luego pueden venir a buscarla.
- Ven?, no me pasará nada, volverán a buscarme, si no estaremos aquí atrapados para siempre. - sonrió Anne.
- Está bien, volveremos por tí en 3 días, no nos iremos sin tí. - susurró Lawrence.
- ... Está bien .. - Seth se rindió.

Los chicos se volvieron a la extraña mujer y le contaron su desición.

-Perfecto, prepararé todo. – dijo la mujer.

- Espera, primero dinos dónde salir de aquí! – exclamó Lawrence.

La mujer volvió a reír.

-Más allá de aquí, dónde el oro abunda y dónde la vida ha sido devorada por éste, dónde millones de personas intercambian sus bienes materiales y en este momento dos reinos pelean por dominar la gran joya del desierto: Adul’hab, algo deben saber y es que en la irrealidad los mundos no son unidos por el espacio/tiempo como en su mundo, si no que es unido por pensamientos y sólo se puede viajar entre los mundos por pensamientos. Lamentablemente no puedo decirles que tipo de pensamientos se necesitan para volver a su mundo, pero en Adul’hab en dónde abundan los viajeros, puede haber al menos alguien que les diga como volver. Viajen a Adul’hab, traigan la respuesta y les entregaremos a su amiga para que vuelvan a su añorado mundo. -concluyó.
- Entonces lo haremos, como llegaremos a Adul'hab?. - dijo Seth.
-Tomen esta piedra, deben dibujarla en sus pensamientos mientras ambos la tienen en sus manos y viajarán a aquel lugar. - dijo la mujer. - Tú .. - volvió a señalar a Anne. - Sígueme, debes aprender en 3 días.

Anne se acercó y pronto fue conducida por aquella mujer a subir las escaleras en caracol, Dio media vuelta mientras subía e hizo un gesto de adiós a sus amigos, éstos le devolvieron el gesto con un rostro de incertidumbre.

lunes, 13 de junio de 2011


Una voz se escuchó a lejos gritar, Seth venía corriendo entre los árboles cristalizados para auxiliar a Lawrence y Anne. Este golpeó de una patada el arma de la gran y pesada armadura, que salió disparada hasta dar con un árbol y quedar clavada allí. La armadura lo tomó de uno de sus brazos pero éste comenzó a golpearlo tan fuerte que la armadura comenzó a abollarse al mismo tiempo que sus puño estaba ensangrentado.
Lawrence apenas logró recuperarse al ver la heroica acción de su amigo y logró llegar hasta donde estaba Anne, pálida con la sangre helada y en shock. Seth rabioso de furia logró empujar a la armadura hasta los cristales del arco y Lawrence logró sacar la espada de cristal del árbol para luego lanzarcela a Seth, que en un forcejeo del que resultó ganador en contra de la armadura logró clavarle la en medio del pecho.

El silencio predominó el lugar, Seth cayó al piso cansado al igual que Lawrence.

- Esa cosa quería matarme... - dijo Anne con la mirada perdida mientras rompía el tenebroso silencio. - Realmente quería hacerlo. - finalizó.

Los cristales comenzaron a deshacerse y pronto el cielo se despejó, el bosque volvió a ser tan verde como lo fue en un principio. Los cristales y la armadura comenzaron a deshacerse, mientras que la espada quedó en el suelo. Al ver ésta Seth se levantó y la tomo en sus heridas manos.

- No hay tiempo debemos salir de aquí .. - dijo Seth mientras jadeaba y trataba de recuperarse del extraño ataque.

Lawrence se levantó y trato de ayudar a Anne para seguir, ésta obedeció y se paró de inmediato, los 3 chicos se reunieron en el arco para poder finalmente salir de allí.

- Así que la voluntad se había cristalizado aquí. - dijo una voz por detrás de los chicos. - Gracias por haberla eliminado por mí, realmente hubiera sido horrible si es que me hubiera quedado atrapado aquí.

Los tres chicos se dieron vuelta asustados para ver quién era, no era nada más que un chico, vestía ropas negras y apretadas con cadenas en sus bolsillos y un cabello negro con puntas rojas, muy de moda entre los jóvenes hoy en día.

- Gracias por todo, mi nombre es Mercurius. - dijo el chico.
- Tú ... tu sabias que era eso?. .. - dijo Lawrence.
- Qué acaso no saben nada?, están en la irrealidad, un lugar dónde todo lo que no existe puede aparecer, áquella no era más que la voluntad de una persona cristalizada físicamente, aunque todavía no veo por qué alguno de ustedes hubiera querido matar a esta chica. - exclamó el chico mientras se acercaba al arco.
- Sabes algún modo de salir de aquí?. - dijo Seth seriamente.
- Salir, salir?, pues ... no ... Al este se encuentra la Torre de Babel, podrían buscar ayuda allí con una vieja amiga mía ... aunque no es muy confiable, pero si siguen este camino hacia el sur se encontrarán con Adul'hab la ciudad de oro, un buen lugar para buscar información.

El chico siguió caminando por el sendero al tiempo que se hacia un gesto de despedida con la mano.

- Seth, el parecía bastante familiarizado con el entorno, crees que deberiamos seguirlo?. -dijo Lawrence, mientras Seth lo revisaba por los golpes que le ocasionó la armadura.
- Al parecer quiere ir solo ... hay muchas que todavía debemos discutir. - Seth estaba bastante confundido con lo sucedido, incluso Lawrence estaba confundido con la forma repentina en la que apareció. - Sabes, llamé a la policía e incluso traté de comunicarme con el maestro, pero no contestaron, caminé calles y calles y no había nadie en ellas, incluso cuando pasé por el metro. Parecía como si estuviera en otra dimensión, hasta que una de esas puertas apareció frente a mí como la única salida posible.


El Yo

Anne Silverman era una chica a primera vista bastante común, un poco tímida e incluso aveces molesta por que no gustaba de mirar el rostro de las personas a menos que éstas la conocieran bien.
Vivía en Washington D.C. antes de la mudanza con ambos padres y recientemente fallecida abuela.
Su madre trabajaba como vendedora y su padre era un artista bastante conocido por su particular técnica de pintura, vivía una vida feliz junto a ellos muy diferente de la que vivía Seth con su madre. Vestía un chaleco rosado con la falda procedente del uniforme del instituto, azul oscuro con cuadros, su cabello castaño caía armónicamente sobre sus hombros y lograba resaltar la belleza de su rostro.

Anne parecía asombrada e incluso feliz por ver a Lawrence en aquél lugar tan raro, caminó unos pasos por la nieve y luego más rápido abrazó a Lawrence fuertemente, dejando caer lágrimas.

- He estado tan triste, no sé donde estoy, no sé qué hago aquí, no he podido encontrar una salida. - dijo entre llantos, mientras Lawrence trataba de poder devolverle el abrazo, cosa que no podía ya que estaba de por medio su fría personalidad. - Yo ... yo no sé dónde estamos, yo ... he venido con Seth desde el instituto y he llegado aquí por una puerta. - dijo Lawrence mientras miraba tristemente el suelo. - He podido ver como un ser humanoide ha aparecido y desaparecido ante mis ojos, tengo miedo de lo que pueda ocurrir, pero algo es seguro, no sé .. donde estamos. -finalizó.

En ese momento la nieve que hasta ese minuto parecía caer incesantemente desde el nublado cielo se detuvo, el silencio se hacia cada vez más fuerte.

- Ha parado?. - dijo Anne mientras se desprendía de Lawrence. - Tengo miedo de lo que pueda ocurrir.
- No creo que pueda pasar nada peor que estar perdido en un bosque desconocido, creo que ya estamos bastante mal. - respondió Lawrence.
- Yo ... has dicho que has llegado aquí por una puerta no?, pues yo también lo he hecho .. yo ... - dijo la chica, mientras Lawrence dejaba de prestarle atención al bosque para escucharla mejor. - He llegado aquí mientras dormía, sólo que la puerta apareció en mis sueños.
- Eh?, has dicho que has entrado aquí por los sueños?. - dijo Lawrence asombrado.
- Si. .. lo he hecho, creo que es una especie de portal a otra dimensión, o algo así. - dijo Anne mientras trataba de aguantar las lágrimas, Lawrence rió y pronto se dirigió hacia el altar tratando de calmar sus nervios. - Portales?, no, esto debe tener una explicación racional, tarde o temprano la encontraremos.

De pronto, la nieve caída comenzó a volverse cristal, como el hielo pero tenía un tono violáceo, y pronto las hoja de todos los árboles comenzaron a tomar esta misma tonalidad, pronto todos los árboles del claro se estaban volviendo de cristal y el suelo comenzaba a volverse tan liso como el hielo, ante esto Anne caminó rápidamente al suelo del altar y pronto cuando vio que todo había terminado, se dispuso a tocar el suelo cristalizado, no estaba helado, definitivamente no era hielo.

- Lawrence, será mejor que volvamos rápido a la ciudad, nuestros padres deben estar preocupados. - dijo Anne.
-Has explorado el lugar no?, sabes dónde puede haber un punto de salida?. -dijo Lawrence mientras bajaba del altar para analizar el suelo.
- Claro, pero he encontrado una puerta con un muro y estaban bloqueadas, no creo que podamos salir por allí.
- No perdemos nada al probar, vamos de todos modos. - dijo lawrence con decisión.

Ambos se encaminaron dejando atrás el misterioso altar pasando por áquel bosque cristalizado, era una ambiente frío al mismo tiempo que no lo estaba, físicamente no hacia frío sino que estaba agradable para cualquier tipo de persona y vestimenta, pero el blanco violáceo del suelo cristalizado y la cristalización de los árboles lograban que hasta el más fuerte se sintiera desolado e incluso perdido.

Finalmente llegaron, habia un muro en medio del bosque y con él un arco gigante que parecía estar tapado con los misteriosos cristales de antes. El muro era de piedra y el arco dejaba ver en su lugar más alto un medallón con un águila de piedra, casi parecía petrificada. Pero justo en frente del arco y mirando hacia el lado opuesto de éste, aparecía una armadura de cristal con una espada desenvainada y clavada en el suelo, postrada de rodillas parecía esperar a ambos chicos.

- Eso no estaba antes alli, creo. - dijo Anne mientras trataba de esconderse detrás de Lawrence.
- Creo que será mejor ignorarla, recuerda hasta ahora atravesar el ese muro será nuestra única forma de salir de aquí. - Lawrence seguía en su decisión de lograr salir de allí cómo sea, se adelanto dejando a Anne atrás y comenzó a tocar los cristales buscando algun mecanismo e incluso analizó partes del muro adyacentes al arco para buscar una forma de quitar los cristales del gran arco de piedra.
- Lawrence, esa armadura me da mala espina, será mejor que volvamos al altar de piedra. - A estas alturas Anne estaba desesperada y sólo le preocupaba esperar por ayuda.
- No, Anne, escúchame, esta es la única forma de salir! - exclamó lawrence.
- Lawrence ... por favor.

Mientras Lawrence daba explicaciones para volver, la armadura sacó la gran espada de cristal del cristal incrustado en el suelo y hizo un movimiento exforzado para ponerse de pie.

- LAWRENCE! - gritó Anne.
- Mira, si quieres volver tú, está bien pero yo me quedaré aquí a buscar una salida. - dijo calmadamente.
- Lawrence la armadura!. - exclamó Anne asustada.

Lawrence se dió media vuelta y quedó impactado, la gran armadura estaba de pie empuñando la gran espada de cristal que medía lo mismo que la altura de éste y pronto se dió vuelta para quedar de frente a lawrence.

- Eres molesto. - dijo una voz parecida a la voz mental de Titania.
- Qué quieres de nosotros. - dijo lawrence asustado.
- No hay caso Lawrence, volvamos esa cosa te matará. - gritó Anne desde el otro lado.
- Yo obedezco a mi verdadero ser, nuestra voluntad se decide mediante el subconsciente. - dijo la voz mientras giraba para empuñar su espada frente a Anne.
- Anne! Vete! - gritó Lawrence, mientras ésta quedaba paralizada del miedo y caía tontamente sobre el suelo cristalizado.

La armadura levantó su espada frente a la aterrorizada chiquilla, mientras sus ojos sólo podían contemplar el brillo de la gran hoja, justo en ese momento, Lawrence se lanzó contra la armadura colgándose el brazo que empuñaba la espada.

- Vete! ... por favor vete!. - gritó lawrence mientras era sacudido por la armadura, finalmente ésta lo lanzó de frente a los cristales de la puerta, éste cayó al suelo golpeado por los cristales.

La armadura se volvió frente a Anne y se agachó a tomarla con uno de sus brazos mientras con el otro se preparaba para rebanarla.

- N-no! no, esto no puede pasar. - gritó lawrence mientras se volvía apenas a levantar y volvía a colgarse del brazo de la armadura.
- Eres insistente, pero no puedes ganarme, es lo que deseamos, que ella muera. - dijo la misteriosa voz, mientras soltaba la espada, soltó a Anne y tomo a Lawrence, mientras que de un sólo golpe lo tiró al piso cayendo a un lado de la atemorizada chica que a esta altura tenía los ojos perdidos y no reaccionaba frente a nada.
- Anne, discúlpame, todo fué mi culpa. - dijo Lawrence.

La armadura volvió a tomar su espada y la levantó frente a Anne.

sábado, 11 de junio de 2011

Virgen Madre Bruja.

Soñé con árboles, muchos árboles, una serpiente se paseaba por mis pies, traté de no fijarme pero me fijé, se subía por mi cuerpo escalando cada parte de mi ser hasta quedar frente a mi rostro, era una cobra negra; sus grandes fauces me devoraban.

Cuando desperté me encontré recostado sobre una gran roca rectangular que parecía ser un altar, era como una cama de piedra en medio del bosque, el altar estaba elevado a unos metros del suelo por escalones, y en él habían miles de letras de diferentes culturas, habían letras latinas, egipcias, hebreas, chinas, japonesas, entre las que pude reconocer, habían miles y miles de letras que parecían escalar el altar hasta llegar a la cama de piedra en dónde me encontraba.

- Seth? ... dios ... dónde estoy?. - dije aterrorizado.

Algo cayó en mi cabeza, puse mi mano sobre ella y me dí cuenta que era nieve, estaba nevando. Entonces recordé: estaba camino a casa con Seth cuando aquella puerta apareció de la nada. Comenzó a nevar fuertemente mientras el bosque permanecía callado ante el altar y mi presencia.
Me recosté a un lado de la cama de piedra y luego me acurruqué para pasar el frío de la nieve, mientras pensaba en encontrar una salida a áquel lugar. El cielo estaba cubierto por nubes y la nieve caía incesante, mientras los árboles comenzaban a teñirse de blanco y la hierba del bosque parecía borrarse con la nieve, sin embargo parecía no caer sobre el altar.
De pronto, en frente del altar comenzó a cristalizarse algo, era un cristal azul y bello, brillante y parecía poder reflejar todos los árboles a su alrededor. De él salió una mujer, era pequeña y estaba desnuda, era bastante pálida y sus ojos eran azules, mientras su pelo parecía estar hecho de ramas amarillas, hermosas y pálidas.

- Qu... Qué eres tú?. - dije asustado mientras me ponía de pie. - Esto está mal, esto está mal. - me repetía.

La pequeña mujer se paraba mirando perdidamente el cielo y luego mirándome a mí.

- Tú, en el bosque nievan memorias, tu has traído esto aquí. - dijo con los labios cerrados en lo que parecía ser una voz mental.
- Qué eres... quién eres?. - dije.
- Soy Titania y reino los bosques de las memorias. -dijo la pequeña mujer. - has traído nieve a los bosques ... por qué?, qué es lo que quieres congelar en ti mismo?.
- Yo ... no entiendo, quiero salir de aquí...
- Ella viene, acéptala. - dijo finalmente mientras su cristal se desvanecía.
- Eh ?, no entiendo!.

En ese momento una voz parecía hablarme desde mis espaldas, me giré y quedé impactado: una chica parecía estar gritándome y haciéndome señas desde el bosque mientras se dirigía corriendo hacia mí, era Anne Silverman, la chica nueva de la clase que había llegado junto con Seth.



El abismo del olvido.


Su vida era un asco, áquella noche en la que Seth se quedó en nuestro apartamento, me contó sobre su madre y su familia; vivió con su padre hasta que éste falleció y tuvo que vivir con su madre, una mujer perdida en la demencia de la lujuria y la juventud ya pasada.

Su madre era una arquitecta que aunque ganaba grandes cantidades de dinero y vivía cómodamente, tenía problemas a diario a causa de su carácter infantil, Seth debía vivir resignado a vivir con una mujer que era más infantil que él mismo, una mujer que salía cada noche con sus novios semanales y no llegaba hasta el otro día, cuando debía trabajar en la mañana.

Sin embargo, decía, estaba más feliz ahora que antes, cuando falleció su padre, su madre cayó en el alcoholismo, perdida entre los delirios de áquel brebaje que destruye todo a su paso intentó quitarse la vida muchas veces, sin éxito. Había superado sus problemas poco tiempo después y ahora se proponía tomar las riendas de su desbaratada vida en una nueva ciudad.

- Sin embargo, la quiero mucho, ella es la mujer que me dió la vida. -dijo Seth mirando tristemente el suelo del cuarto de Lawrrence.

Realmente me apenaba lo sucedido, y debía dejar mi lado malévolo de lado para tratar de hacerlo sentir mejor, y de paso conseguirme el número telefónico de su madre, debía estar preocupada.

- Por cierto, no intentes llamar a mi madre, está de parranda con un "amigo". - dijo en seco.

Quedé helado, este chico era experto en leer mentes. Era realmente extraño.

- Podríamos leer algo juntos o jugar algo, te gustan los MMORPG's cierto?. - dije tratando de hacerlo olvidar el tema.
Sus ojos se iluminaron, levantó la cabeza. - CLARO!, me gusta mucho "Forgotten Realms", lo juegas?. - dijo animado, como si le hubieran dado una pastilla o algo que quitaba las penas de inmediato.
- Si, supongo no juego mucho pero ... - levanté mi almohada y saqué mi laptop, encendiéndola y ejecutando el juego lo más rápido posible.
- Oooh, pero eres nivel bajo!, déjame ayudarte. - cogió la laptop y se sentó a mi lado.

Quién diría que un chico tan alto y atlético como él podría gustarle esa clase de entretención, esa noche no dormimos jugando hasta el día siguiente, propusimos juntarnos una vez a la semana a jugar y pronto hice mi primer amigo en el instituto... Pasaron las semanas y todo seguía normal, si no fuera por la puerta.

Habíamos salido tarde del instituto, nevaba y la ciudad parecía apagada y unas nubes negras oscurecían aquella tarde de Diciembre, íbamos caminando mientras hablábamos sobre las diferentes asignaturas cuando de pronto, pasamos de lado a una puerta que brillaba.

- Y esto?. - dije.
- Hmp, que lugar más raro para una puerta. - exclamó Seth.

La puerta estaba en medio de un callejón, sostenida por murallas invisibles y estaba media abiertas, mientras un brillo rojo parecía salir del místico rectángulo.

- Quiero ver ... que será. - me acerqué.
- Espera, puede ser algo, yo ... - dijo asustado.
- No puede ser nada, es una puerta ... que podrá hacerte, devorarte?. -dije riendo.
-No digo que vaya a devorarme, sólo que es bastante raro, piénsalo.

En ese momento puse una expresión de ingenio en mi rostro, me acerqué mientras sentía como la nieve se hundía entre mis botas, y mi aliento cálido se desprendía de mi boca, una sensación de nerviosismo se apoderó de mi cuerpo.

- No pensarás abrirla. - dijo Seth.

No hice caso, tomé la manilla de la puerta, era cálida, como si fuera ajena al invierno crudo que se vivía. Comencé a abrirla, pero algo me detuvo, era una canción, no, eran voces, eran voces ángelicales que parecían llamarme desde el otro lado, la expresión de mi rostro se borró y mis ojos se volvieron fríos y el cotilleo incesante de mi mente se detuvo, estaba en un barranco, estaba cayendo, estaba descansando. Apenas escuchaba los gritos de Seth a lo lejos, mientras mi mirada se perdía en la oscuridad del abismo.


domingo, 5 de junio de 2011

Al centro por Adul'hab, en el desierto de arenas infinitas, dónde abunda el dinero y los vicios, al norte por los bosques eternos y místicos que domina Cernunnos, al sur por el fuego eterno de los cristales, al oeste por los lagos y montañas que rodean el reino que fué en un tiempo grande y esplendoroso; al este por el reino prohibido.

jueves, 2 de junio de 2011

UNIVERSE.

Habían pasado 2 meses desde la última reunión, uno de los chicos se paseaba por la ciudad mientras llovía, parecía un zombie sacado desde una de esas películas de terror, mientras todos pasaban apresurados con sus paraguas mientras el chico caminaba empapado y arrastrando su bolso, mientras el agua recorría sus gafas y mojaba todas sus prendas.

El panorama era triste, la ciudad estaba llorando, la lluvia arremetía contra los edificios y el cielo oscuro hacia parecer como si el agua viniera desde una abismo, un abismo oscuro, profundo tan profundo que ningún rayo de luz podría penetrar en él.

El chico paró, jadeando mientras la gente seguía pasando sin notar su presencia, se miró la mano derecha mientras está comenzaba a lacerarse espontáneamente, generando un gran corte de la nada.