lunes, 13 de junio de 2011

El Yo

Anne Silverman era una chica a primera vista bastante común, un poco tímida e incluso aveces molesta por que no gustaba de mirar el rostro de las personas a menos que éstas la conocieran bien.
Vivía en Washington D.C. antes de la mudanza con ambos padres y recientemente fallecida abuela.
Su madre trabajaba como vendedora y su padre era un artista bastante conocido por su particular técnica de pintura, vivía una vida feliz junto a ellos muy diferente de la que vivía Seth con su madre. Vestía un chaleco rosado con la falda procedente del uniforme del instituto, azul oscuro con cuadros, su cabello castaño caía armónicamente sobre sus hombros y lograba resaltar la belleza de su rostro.

Anne parecía asombrada e incluso feliz por ver a Lawrence en aquél lugar tan raro, caminó unos pasos por la nieve y luego más rápido abrazó a Lawrence fuertemente, dejando caer lágrimas.

- He estado tan triste, no sé donde estoy, no sé qué hago aquí, no he podido encontrar una salida. - dijo entre llantos, mientras Lawrence trataba de poder devolverle el abrazo, cosa que no podía ya que estaba de por medio su fría personalidad. - Yo ... yo no sé dónde estamos, yo ... he venido con Seth desde el instituto y he llegado aquí por una puerta. - dijo Lawrence mientras miraba tristemente el suelo. - He podido ver como un ser humanoide ha aparecido y desaparecido ante mis ojos, tengo miedo de lo que pueda ocurrir, pero algo es seguro, no sé .. donde estamos. -finalizó.

En ese momento la nieve que hasta ese minuto parecía caer incesantemente desde el nublado cielo se detuvo, el silencio se hacia cada vez más fuerte.

- Ha parado?. - dijo Anne mientras se desprendía de Lawrence. - Tengo miedo de lo que pueda ocurrir.
- No creo que pueda pasar nada peor que estar perdido en un bosque desconocido, creo que ya estamos bastante mal. - respondió Lawrence.
- Yo ... has dicho que has llegado aquí por una puerta no?, pues yo también lo he hecho .. yo ... - dijo la chica, mientras Lawrence dejaba de prestarle atención al bosque para escucharla mejor. - He llegado aquí mientras dormía, sólo que la puerta apareció en mis sueños.
- Eh?, has dicho que has entrado aquí por los sueños?. - dijo Lawrence asombrado.
- Si. .. lo he hecho, creo que es una especie de portal a otra dimensión, o algo así. - dijo Anne mientras trataba de aguantar las lágrimas, Lawrence rió y pronto se dirigió hacia el altar tratando de calmar sus nervios. - Portales?, no, esto debe tener una explicación racional, tarde o temprano la encontraremos.

De pronto, la nieve caída comenzó a volverse cristal, como el hielo pero tenía un tono violáceo, y pronto las hoja de todos los árboles comenzaron a tomar esta misma tonalidad, pronto todos los árboles del claro se estaban volviendo de cristal y el suelo comenzaba a volverse tan liso como el hielo, ante esto Anne caminó rápidamente al suelo del altar y pronto cuando vio que todo había terminado, se dispuso a tocar el suelo cristalizado, no estaba helado, definitivamente no era hielo.

- Lawrence, será mejor que volvamos rápido a la ciudad, nuestros padres deben estar preocupados. - dijo Anne.
-Has explorado el lugar no?, sabes dónde puede haber un punto de salida?. -dijo Lawrence mientras bajaba del altar para analizar el suelo.
- Claro, pero he encontrado una puerta con un muro y estaban bloqueadas, no creo que podamos salir por allí.
- No perdemos nada al probar, vamos de todos modos. - dijo lawrence con decisión.

Ambos se encaminaron dejando atrás el misterioso altar pasando por áquel bosque cristalizado, era una ambiente frío al mismo tiempo que no lo estaba, físicamente no hacia frío sino que estaba agradable para cualquier tipo de persona y vestimenta, pero el blanco violáceo del suelo cristalizado y la cristalización de los árboles lograban que hasta el más fuerte se sintiera desolado e incluso perdido.

Finalmente llegaron, habia un muro en medio del bosque y con él un arco gigante que parecía estar tapado con los misteriosos cristales de antes. El muro era de piedra y el arco dejaba ver en su lugar más alto un medallón con un águila de piedra, casi parecía petrificada. Pero justo en frente del arco y mirando hacia el lado opuesto de éste, aparecía una armadura de cristal con una espada desenvainada y clavada en el suelo, postrada de rodillas parecía esperar a ambos chicos.

- Eso no estaba antes alli, creo. - dijo Anne mientras trataba de esconderse detrás de Lawrence.
- Creo que será mejor ignorarla, recuerda hasta ahora atravesar el ese muro será nuestra única forma de salir de aquí. - Lawrence seguía en su decisión de lograr salir de allí cómo sea, se adelanto dejando a Anne atrás y comenzó a tocar los cristales buscando algun mecanismo e incluso analizó partes del muro adyacentes al arco para buscar una forma de quitar los cristales del gran arco de piedra.
- Lawrence, esa armadura me da mala espina, será mejor que volvamos al altar de piedra. - A estas alturas Anne estaba desesperada y sólo le preocupaba esperar por ayuda.
- No, Anne, escúchame, esta es la única forma de salir! - exclamó lawrence.
- Lawrence ... por favor.

Mientras Lawrence daba explicaciones para volver, la armadura sacó la gran espada de cristal del cristal incrustado en el suelo y hizo un movimiento exforzado para ponerse de pie.

- LAWRENCE! - gritó Anne.
- Mira, si quieres volver tú, está bien pero yo me quedaré aquí a buscar una salida. - dijo calmadamente.
- Lawrence la armadura!. - exclamó Anne asustada.

Lawrence se dió media vuelta y quedó impactado, la gran armadura estaba de pie empuñando la gran espada de cristal que medía lo mismo que la altura de éste y pronto se dió vuelta para quedar de frente a lawrence.

- Eres molesto. - dijo una voz parecida a la voz mental de Titania.
- Qué quieres de nosotros. - dijo lawrence asustado.
- No hay caso Lawrence, volvamos esa cosa te matará. - gritó Anne desde el otro lado.
- Yo obedezco a mi verdadero ser, nuestra voluntad se decide mediante el subconsciente. - dijo la voz mientras giraba para empuñar su espada frente a Anne.
- Anne! Vete! - gritó Lawrence, mientras ésta quedaba paralizada del miedo y caía tontamente sobre el suelo cristalizado.

La armadura levantó su espada frente a la aterrorizada chiquilla, mientras sus ojos sólo podían contemplar el brillo de la gran hoja, justo en ese momento, Lawrence se lanzó contra la armadura colgándose el brazo que empuñaba la espada.

- Vete! ... por favor vete!. - gritó lawrence mientras era sacudido por la armadura, finalmente ésta lo lanzó de frente a los cristales de la puerta, éste cayó al suelo golpeado por los cristales.

La armadura se volvió frente a Anne y se agachó a tomarla con uno de sus brazos mientras con el otro se preparaba para rebanarla.

- N-no! no, esto no puede pasar. - gritó lawrence mientras se volvía apenas a levantar y volvía a colgarse del brazo de la armadura.
- Eres insistente, pero no puedes ganarme, es lo que deseamos, que ella muera. - dijo la misteriosa voz, mientras soltaba la espada, soltó a Anne y tomo a Lawrence, mientras que de un sólo golpe lo tiró al piso cayendo a un lado de la atemorizada chica que a esta altura tenía los ojos perdidos y no reaccionaba frente a nada.
- Anne, discúlpame, todo fué mi culpa. - dijo Lawrence.

La armadura volvió a tomar su espada y la levantó frente a Anne.

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