Era un joven bastante retraído y serio, tenía el cabello negro y largo, sus ojos eran oscuros cómo el ónice, iba abrigado con un chaleco de cuero y guantes negros.
"De seguro ha muerto", la voz de su madre se cruzó por su mente. "No lo encontraremos, ya olvídalo".
¿Cómo es posible que una madre diga eso? - pensó.
De pronto los pensamientos del chico cesaron abruptamente, el autobús paró en seco y el chico se golpeó la cabeza al dar con el asiento delantero. Una extraña neblina comenzó a invadir el autobús, al ver esto el chico se puso de pie curioso por lo sucedido. La chica de adelante parecía seguir escuchando música, estaba congelada al igual que el conductor.
- Buscas una nueva existencia Mercurius - dijo una voz femenina.
Desde la extraña niebla que se hacia cada vez más densa, surgió una mujer de largos cabellos blancos, ésta llevaba una túnica blanca y los ojos vendados por una cinta blanca. Las palabras se le hacían completamente familiar a Mercurius.
- ¿Qué has dicho? ¿Quién eres? - preguntó el chico tratando de mantener la calma, la mujer sonrió - He escuchado tus pensamientos, he visto en tus más profundas pesadillas y he decidido llevarte conmigo al Olvido - dijo la mujer, su voz era bastante sugestiva, algo había en ella que seducía profundamente a Mercurius - Ven conmigo, Mercurius - dijo finalmente. -"¿Mercurius?", pensó. "Me ha llamado Mercurius" - pensó el chico.
La mujer comenzó a avanzar en dirección al joven mientras levantaba su mano llamándolo.
"Es hora" - dijo una voz dentro de la cabeza del chico.
Sus pies comenzaron a moverse lentamente en dirección a la mujer. No se podía detener. Sentía que en cada paso el nombre "Mercurius" quedaba grabado a fuego en su alma. Cuando finalmente éste tomó la mano de la mujer, desaparecieron en la densa niebla, cómo por arte de magia.
El autobús, la chica y el conductor siguieron el camino cómo si no se hubieran percatado de nada y la neblina desapareció junto con la mujer y el chico, hasta que de pronto un auto se cruzó en el camino, se escuchó el grito del conductor, y éste terminó volcado en medio de la ciudad.
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