Uno de esos días al salir de clases, Lawrence salió conversando con Seth acerca de lo difícil que se les hacia estudiar y levantarse con el frío. Lawrence había visto en la televisión que la ola de frío no terminaría hasta pasado el domingo y estaban a miércoles.
-Bueno, creo que debo irme. - dijo Seth
- Hey, mi hogar no queda muy lejos, creo que podría acompañarte. - dijo Lawrence. Seth estaba bastante sorprendido, el tiempo que llevaba en el Instituto se había percatado que éste no hablaba con nadie, de hecho sólo él le hablaba de vez en cuando. - Está bien, ¡vamos! -exclamó este.
Pasaron por las frías calles conversando sobre temas anexos, ambos iban cubiertos con una bufanda y guantes. Las calles se estaban volviendo oscuras, mientras el cielo cambiaba sus tonalidades de celeste a naranjo, rojo, azul oscuro.
Cuando ya llevaban treinta minutos de recorrido, las calles ya estaban totalmente vacías y oscuras.
Lawrence que ya tenía bastante frío se había arrepentido de acompañar a Seth caminando. En ese momento a cinco metros delante suyo vislumbró una especie de perla que brillaba. Adelantándose se arrodilló para cogerla. Era una especie de bola ahuecada y transparente, estaba muy helada y parecía tener un brillo violeta extraño.
- ¿Qué es eso? - preguntó Seth, acercándose. - Es una bolita - respondió el otro chico. - Vaya, bueno pues cógela y vámonos, ya es de noche. - sugirió Seth. - Mmmm ... creo que .. ¿eh? - La esfera comenzó a llenarse misteriosamente de un brillante líquido azul. - ¡S-se .. está llenando! - gritó Lawrence.
De pronto, a un costado de la calle, en un oscuro callejón se comenzaron a escuchar pasos.
- Lawrence, mira. - Seth se puso atento a lo que podría aparecer.
Los pasos parecían acercarse a los chicos cada vez más. De pronto, desde la oscuridad una extraña extremidad con grandes garras que parecían cuchillas de metal y piel gris pareció apuntar a los chicos. Un humanoide deforme y repugnante salió de la oscuridad, caminaba encorvada, piel grisácea, tres huecos en la frente y en vez de boca tenía una rejilla, largos tubos y cables le crecían desde la nuca.
- ¡¿Qué es eso?! - exclamó Lawrence mientras la criatura se acercaba más y más. - No lo sé, ¡pero creo que deberíamos salir de aquí! - Seth empujó a Lawrence y ambos corriendo calle arriba.
Un chillido horripilante se escuchó detrás de los chicos.
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