sábado, 9 de julio de 2011

"Esto debe ser un sueño" - pensó Lawrence.


La nieve comenzó a tocar su cabello negro mientras las siluetas hablaban frente a el, tratando de arrastrarlo a un mundo al que supuestamente pertenecía, sin embargo ya no se sentía parte de el. Recordó a Nikhil, el único amigo verdadero que jamás tuvo y se preguntó si la muerte sólo era un paso a este extraño mundo, se preguntó si Nikhil podría estar por aquí, vagando perdido entre un mundo que era tan fantástico como real, resultaba irónico que los personajes que pertenecían a aquél mundo le llamaran la Irrealidad cuando el mismo pensaba que éste era incluso más real que el suyo.


- Debemos ir a buscar a Anne ... - dijo Seth mientras trataba de recomponerse, volviendo a su fría disposición de antes.
- Anne?, otra persona más entró con ustedes a la Irrealidad?. - preguntó Hermes.
- Se ha quedado en esta torre con una mujer rara. - articuló Lawrence.


Hermes miró a Karpov con cierta complicidad.


- Recuerdan la torre? - preguntó.


Seth y Lawrence se miraron desconcertados, mientras Lawrence se ponía de pie junto a Seth.


- Creo ... - Ahora que Lawrence trataba de recordar su visita, podía ver claramente imágenes en su cabeza acerca de aquél extraño mundo, podía ver claramente la niebla, la oscura torre y e incluso podía recordar las ruinas de la ciudad, pero había algo que realmente tenía grabado en su mente, y era el sol negro, ese sol eclipsado que parecía llamarle.
- Necesitaremos esos recuerdos para extraer la esencia de aquél mundo e ir a buscar vuestra amiga. - dijo Hermes, mientras volvía a sacar su móvil y a presionar los mismos botones. - De pronto, Hermes levantó la vista y se detuvo. Era la primera vez que se fijaba en la espada que portaba Seth en su cintura. - De dónde has sacado eso?. - interrogó.
- Se la he quitado a una armadura extraña que trató de matar a Lawrence y Anne en ese bosque nevado. - respondió Seth.


En ese momento Lawrence se sintió un poco helado, se secó las lágrimas y siguió sintiendo esa extraña sensación, pronto se daría cuenta que en ese momento Karpov lo miraba  fijamente, su cabello negro y ordenado y su traje lo hacían parecer un hombre serio pero sin malas intenciones, sin embargo sentía que su mirada le recorría su mente, hurgando y buscando algo que el trataba de ocultar, era una sensación helada como su mirada.


- Lo tengo. - manifestó Karpov.
- Excelente, chicos ustedes se vienen con nosotros, nos han dado algo muy valioso y no sé si fue cosa del destino realmente pero sin ustedes no hubieramos podido ir jamás a esa Torre que alguna vez fue nuestro hogar. - Hermes se veía feliz, y tenía una mirada bastante sincera.


Seth y Lawrence cada vez estaban mas confundidos, todavía sentían esa extraña sensación de desconcierto e incertidumbre.


- La torre fue alguna vez vuestro hogar?. - interpeló Lawrence.
- Hace mucho tiempo la torre reunía a muchas personas que quisieran crecer espiritualmente, sin embargo la actual residente de esa torre, desterró a todos los humanos de la torre y la borró de sus memorias, si una persona no tiene en sus memorias un mundo, en consecuencia no podrá visitarlo. Ella tiene algo muy valioso que nos ha robado y creemos que esos objetos siguen en la torre. - explicó Karpov.
- Si ha borrado la torre de vuestras memorias por qué saben que existe y en concreto saben que vivieron allí?. - Lawrence se mostraba incrédulo a aquélla historia, aunque ya prefería creerse lo que le dijeran.
- Porque ella misma se ha presentado en Adul'hab, quizás no los vieron, sin embargo la mitad de Adul'hab se encuentra dominada por su secta, Los caballeros del Atón o el Sol Negro, son personas que en sueños son raptadas de este mundo y pasan la noche en aquélla torre, cuando finalizan su ciclo son llamadas a la irrealidad son forman las filas de la Emperatriz Sacerdotisa.
- Es la guerra a la que refirió aquélla mujer. - Infirió Lawrence.
- La monarquía de Adul'hab sabe que los humanos no podrán contra los increados, los dioses, aunque ella se hace conocer como la Suma Regente de los Increados, muchos de ellos están en contra de ella, siendo sólo una parte de ellos los que se adhieren a su causa. - prosiguió Hermes.
- Hermes, será mejor irnos ahora. - Interrumpió Karpov.
- Si, será lo mejor, descubrirán luego todo por ustedes mismos. - finalizó Hermes.


Lawrence comenzó a sentir aquél mismo cosquilleo y luego mareo, todo se volvía negro otra vez se sentía en el abismo.

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