Lawrence se abrió los ojos y de inmediato se dio cuenta que sólo había sido un sueño ... pero no, era real, eran recuerdos, memorias que había tratado de olvidar durante tanto tiempo. El chico se llamaba Nikhil y fue quizás el único amigo que tuvo jamás.
Estaba en un gran desierto, a metros de el se encontraba Seth, de espalda. Lawrence trató de desprenderse de la arena en su ropa, hasta que pensó que sería mejor encontrar algo para cubrirse los ojos, ya que la arena traída por el viento le molestaba.
Seth se puso de pie y se giró a Lawrence.
- Dónde estamos? - dijo calmadamente mientras se refregaba los ojos. Lawrence pensó un poco, debían estar en el desierto de la ciudad a la que debían ir: Adul'hab.
- Ni idea, se supone que Adul'hab debe estar por aquí. - respondió.
Finalmente los chicos decidieron caminar por aquél lugar tan solitario, se dieron cuenta el nombre de las Arenas de Oro estaba bien recibido, el desierto se parecía bastante a las imágenes que había visto Lawrence del gran Sahara, sólo que las arenas tenían un tono más amarillo.
Vieron algo a lo lejos, murallas gigantes que parecían fusionarse con la arena protegidas por grandes estatuas que parecían resguardar la entrada. De inmediato Lawrence tomó a Seth de la camisa
- Seth!, mira ... son ... estatuas egipcias. - exclamó.
Seth miró con asombro y desconcierto ... ¿Los antiguos egipcios conocían Adul'hab?, era cierto, las estatuas eran exactamente como los antiguos faraones, sentados en sus tronos protegiendo las murallas.
- Esto es imposible, es cómo .. cómo un sueño, Seth. - dijo Lawrence, mientras se adelantaba para mirarlas más de cerca. Finalmente cuando llegaron a las afueras de la ciudad, se dieron cuenta que muchas personas salían y entraban por las grandes puertas de las murallas. Eran personas vestidas como árabes, pero dentro de todas ellas también habían personas de todo tipo vestidas, incluso habían ropas que reconocían como contemporáneas.
- Increíble, es como una mezcla de edades, culturas, sociedades. - dijo Lawrence asombrado.
- Recuerda lo que debemos buscar. - dijo Seth, mientras tomaba a Lawrence del brazo para pasar por entre la multitud.
Las murallas eran de piedra y estaban "custodiadas" por aquéllos faraones sentados en su trono, imponentes ante los viajeros.
Las calles eran estrechas y habian edificios de dos pisos por todas partes, telas que iban de casa en casa para tapar el sol abrasador sobre la multitud, Lawrence estaba fascinado, parecía estar en una ciudad árabe antigua.
Caminaron por una hora, sin poder encontrar más que mercados llenos de gente y alguno que otro edificio gigante, parecían mansiones adornadas de oro.
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