"Hace un momento, sí, posiblemente hace un momento ... ""Esta ciudad está desértica, no puede ser" - pensé.
Frente a mí se encontraba el Paseo Pratt envuelto en un manto blanco de nieve y escarcha. Estatuas pétreas con forma de humanos por todas formas, parecían caminar pero sin moverse, cómo si sus movimientos estuvieran condenados al eterno letargo cinético.
De pronto ya no había edificios, sólo un gran campo blanco; las escarchas seguían cayendo y aquél viento blanco comenzaba a nublar mi vista.
Él apareció. Estaba vestido de negro con su típico piercing en el rostro.
- Has venido. - me dijo, nunca lo había visto tan serio. - Supongo, no escuché tu llamado hasta un momento atrás. - Era verdad. - Entiendo, ven a mí. - respondió, su rostro inspiraba frialdad, sin embargo me dejé llevar por la tierna calidez que su cuerpo emanaba en el frío ambiente onírico. Dí unos pasos, y le abracé.
-¿Por qué?. - murmuró a mi oído. - No lo sé, no lo sé ... - dije tratando de concentrarme en su abrigo. - No te dañaré.- Insistió. - Lo sé ... - Y lo sabía, no había que temer... sin embargo...
La calidez comenzó a cristalizarse, una escarcha mortal pronto recorrió su cuerpo hasta que aquél chico que abracé alguna vez pasó a ser otra ilusión pétrea en aquél paisaje helado.
Me tiré al piso frente a su cuerpo congelado.
"Lo sé... lo sé ... " me dije a mí mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario