Dos chicos peleaban entre las sombras, un lugar oscuro y sin luz.
- Quiero que te vayas lejos de aquí, no perteneces aquí. - dijo la chica de pelo claro
- Puedo ser útil, quiero .. quiero quedarme no creo que pueda volver. - le grité
- Es muy tarde, nunca debiste ser sacado de tu mundo en primer lugar.
El chico dejó de hablar y dio una vuelta.
- Entonces, volveré a mi mundo, quizás allí pueda ser útil.
De pronto, una luz salió de la nada y dió fin a la escena
- Despierta, Hermes! - Karpov estaba parado frente a mí tratando de despertarme.
- Vladislav ... he estado soñando.
- Por 3 días, desde que salimos de áquel mundo, he tenido que buscar hospedaje y comida me tenías preocupado.
- 3 Días?!, y ... dónde estamos?.
Mi lecho era bastante incomodo, y era una habitación pequeña con 2 camas, una ventana sin cristal por donde entraban los furiosos rayos del sol.
- No te preocupes, es Adul'hab. - respondió.
- .... Oh, ya lo presentía, por el calor.
Adul'hab era uno de los pocos mundos libres en dónde la gente sabía que existían otros mundos y venían aquí para comerciar y buscar aventuras. La ciudad gozaba de una buena economía debido a los cazadores de objetos y mercaderes que venían de gran cantidad de mundos de todos lados a vender sus cosas aquí. Sin embargo, Adul'hab estaba situada en medio de un desierto de arena, y tenía 2 soles lo que la hacía una lugar abrasador que acababa con toda vida que se aventurara a salir de la ciudad.
Me revisé el bolsillo y lo encontré: era el corazón de piedra que obtuve de la esencia de Sophia... lo observe un segundo y lo volví a guardar.
- Dónde crees que pueda estar la siguiente esencia?. - pregunté.
- Sería un buen lugar buscar aquí primero, considerando que viene gente de todos los lugares. - respondió.
- Cierto, vamos afuera a buscar.
Salimos de la posada y caminamos por las calles tierrosas y llenas de polvo, caballos, animales, puestos de comida, mercancia de contrabando, la ciudad era una combinación de gritos de comerciantes, sonidos de animales y gentío terrible, era muy fácil perderse entre la multitud por lo que Karpov me señaló que no me separara tanto.
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