jueves, 27 de enero de 2011

Ceres Relais

Al día siguiente el Palacio Austral estaba de fiesta, luces violeta iluminaban las blancas paredes del palacio, haciendo que éste pareciera de cristal violáceo.

Entré junto a Karpov vestidos de traje acorde a la ocasión, seguía cuestionandóme acerca de lo que debía hacer...

- "Debes matarlas, ellas; todas forman parte de ella. Para recuperarla debes obtener todas las partes". - Me dijo la Sacerdotisa de la Torre.

- Shane, será mejor que caminemos hasta los bastidores para encontrarnos con Sophia. - Me dijo Karpov.
- Si, cierto no nos desconcentremos.

Caminamos desde la entrada del palacio, pasando por las anchas puertas y entrando en el salón príncipal que estaba lleno de gente vestida de aparatosos trajes de gala y diferentes peinados para la tan importante festividad. Había un gran escenario en medio del salón y comida de todas las clases.

- Aquí no está Sophia, Karpov será mejor que esperes aquí por si aparece, buscaré entre los bastidores del escenario.

A veces realmente agradecía la fría compañía de Vladislav, era un tipo alto, de pelo blanco y ojos negros aterradores pero tranquilizadores en las ocasiones en donde perdía toda esperanza, actúaba todo por cálculos y no se perdía de ningún detalle.

Caminé por entre el baile y los vestidos de las mujeres para llegar al escenario, ví a una mujer gritandóles a los sirvientes y completamente fuera de sí, me acerqué para observar de cerca la situación.

- ¡QUE NO ESTÁ?!, escúchenme, NECESITO a Sophia Ritz, ella DEBE tocar en la celebración, no puedo aceptar un "ha desaparecido", en mi posición me es imposible, encuentrenla AHORA. - dijo la ataviada mujer.

Sophia claramente no se había presentado y todo nuestro plan junto con el de la celebración estaba acabando mal.

- Será mejor salir y avisar a Karpov. - pensé.
- Lo siento señor, la Baronesa Gwyen ha cerrado el paso a todo el personal mientras no aparezca la chica perdida.
- No soy personal señor, soy ...
- No me importa realmente no peude salir. - Gruñó el guardia.

Me detuve y dí una vuelta, pensé en dónde podría estar Sophia y me dispuse a recorrer las habitaciones del palacio en busca de ella, una por una hasta que finalmente no fué a ella a la que encontré.

- Oh, no es mi padre?. - Dijo Ceres.
- Príncipe. - Abrí la puerta y entré al cuarto. - Ha ocurrido algo, necesito su ayuda.
- No, no quiero saber nada de decoración, de la mujer con la que debo casarme, nada al respecto, estoy ...
- Se trata de Sophia.
- Sophia!, que le ha pasado a áquella mujer!.
- Ceres, escucha, sé lo que tienes con ella no hace falta que lo ocultes.

El Príncipe se levanto de su silla y me miró con sorpresa mientras trataba de figurarse como yo podría saber su secreto.

- Ella y yo ...
- Lo sé, por eso es que temo, Sophia podría haber huído, debo encontrarla, pero no sé donde, podría ayudarme?.
- Ella suele ir al jardín que se encuentra en este palacio, entre el roble y la flores rojas, gusta de sentarse allí a admirar las estrellas... iría yo, pero se me prohíbe salir de mis aposentos.
- Muy bien, la encontraré, ah ... querría hacerle una pregunta.
- Dígame.
- Si perdiera a Sophia, haría de todo para recuperarla no es cierto?.
- Todo, hasta lo imposible.
- Perfecto, sólo eso.

Abandoné la habitación un poco asustado y bajé por las escaleras en busca de una salida, las paredes del palacio estaban llenas de oro y decoraciones con motivos de ángeles me gustaría contemplarlas más de cerca, pero enserio debía de buscar a Sophia.

Patié una de las puertas que daban hacía el exterior hasta que finalmente abrió y corrí hacía el jardín del palacio, en busca de la dama Carmesí, de seguro si es que el príncipe no me hubiera dado las indicaciones de seguir el roble me hubiera perdido, cuando finalmente, estaba allí, acostaba de costado sobre el pasto con dirección al roble.

- Sophia ...

Ella se dió vuelta siempre acostada y dejó al descubierto un cuchillo de cocina que pasaba por su muñeca.

- Sophia!, no .. que ha ...
- Tonto, todavía, no he hecho nada... - dijo casi ída.

Se levantó y puso de rodillas frente a mi, con el cuchillo y la mirada perdida.

- Hoy pretendo terminar con todo, si no puedo seguir con mi amor, no seguiré con mi arte, ni con mi vida.
- Sophia, de seguro que todo esto se puede arreglar...
- Tú que sabes, él, es un mentiroso, cree que de verdad le creo lo de la obligación, no me ama realmente ...
- El dijo que haría todo por tí, Sophia.

Al parecer lo que le dije le perturbó y caminó hacía mi con el cuchillo.

- Que harías tu?, si perdieras lo que realmente quieres, si tuvieras que matarme para recuperarlo, lo harías?.
- Yo ...
- Toma el cuchillo. - Sophia extendió su mano y me pasó el cuchillo. Si realmente quieres recuperar a tu amada, serías capaz de matarme?.
- Yo ... no, no lo haría...
- Exacto, todos ustedes son unos viles mentirosos, son ... ogh ..

De la nada, sangre comenzó a salir de la nariz de Sophia.

- Qué .. que es esto?. Dijo Sophia espantada.

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