
- Vladislav, mira allí! - grité
Un grupo de hombres vestidos en armadura negra y con espadas que parecían devorar todo lo que tocaran estaban tomando a una chica del cuello.
- Templarios de Atón ... - respondió.
- Debemos hacer algo ...
- Imposible. - Karpov puso su mano delante de mí inpidiendome el paso. - Los templarios de Atón están protegidos por su armadura y su Sol Negro.
- Qué son exáctamente?. - ingerí.
- Son algo así como una secta parecida a la que pertenecimos pero mucho mas agresiva, van de mundo en mundo buscando gente que se les una o mejor dicho obligandólas, he escuchado que su sol negro devora mundos por completo y no deja nada más que un vacío que se agrega al lugar en donde se reunen, creando un gran mundo de oscuridad.
El hombre soltó a la chica y se dió una vuelta, dejándola sola en el piso.
- Yo ... yo hice todo lo que él me dijo... - susurró la chica.
De inmediato corrí a ayudarle y de paso ver si tenía la esencia que buscaba.
- Estás bien?.
- Algo, creo que él nisiquiera se dió el trabajo de matarme. - dijo la chica.
- Mi nombre es Hermes, él es Karpov, hemos visto lo que te han hecho.
- Vladislav Karpov, compañero de Hermes. - dijo
- Mi nombre es ... Venus ...
La chica tenía unos 16 años de la estatura de Hermes y tapaba su cara con una máscara para la arena y vestía harapos que eran usuales en Adul'hab por el viento y la arena. Su cabello era una extraña mezcla de Rojo y blanco, tenía rayas rojas en su cabello blanco. El sol había quemado su piel, pero ni eso la había hecho morena pues seguía teniendo un tóno pálido.
- Dime, Venus, que hacias tratando con unos tipos como esos, son bastante peligrosos. - Karpov parecía bastante interesado en la chica.
- Ellos ... me han prometido darme algo que necesito, será mejor que me vaya.
La chica parecía no interesarse en nuestra preocupación y antes de que Karpov siguiera preguntando corrió por la entrada principal de la ciudad que se encontraba a metros de dónde estabamos y corrió en dirección al desierto.
- Hermes, es ella. Otra ves, La Sacerdotisa ha cumplido su palabra y nos la ha presentado en nuestro destino, tal cual pasó con Sophia.
- Ha ido al desierto, debemos encontrarla.
- Si vas tal cual al desierto es posible que mueras, no cualquiera entra allí, necesitamos a un experto. Creo que podré encontrarlo.
- Quién?.
- Abraxas. - dijo.
- A... braxas, no puede ser, porqué no me dijiste que sabías donde estaba.
Abraxas había sido amigo de Aiko antes que yo, al parecer ésta lo conoció vagando en un mundo lleno de árboles sin rumbo. Luchó con nosotros antes de que Aiko desapareciera y los mundos cambiaran.
- Dónde ... Dónde está! - pregunté.
- Lo ví cuando aparecí aquí por primera vez sin saber dónde estaba, cuando todos desaparecieron, pero no era el Abraxas que tu o yo conocemos, era el líder de unos rebeldes que pelean en contra de los Caballeros del sol negro.
- Me dijo dónde estaba exactamente si necesitaba ayuda, busquemósle ahora. Tendremos que salir de la ciudad, pero no correremos peligro ya que tengo el mapa que me dió y pronto encontraremos a Venus.
Salimos por la entrada principal de la ciudad en dirección al este, buscando una fortaleza escondida entre las arenas. Caminamos por al menos 3 Horas, la ciudad parecía desaparecer desde tan lejos entre las doradas arenas, hasta que decidimos descansar y tomar un poco de agua. Karpov y yo usábamos unas máscaras que compramos en el mercado de Adul'hab para que la arena no fuera un impedimiento al respirar y agua en vasijas de cerámica, ya que allí el plástico era muy escaso y caro, pues se tenía que traer de mundos lejanos que se parecieran al mío.
- Hermes, viene alguien allí ... - me susurró Karpov.
Una sombra oscura, caminaba acercándose a nosotros caminaba en la lejanía de la arena, y el sol abrasador parecía distorsionar la figura.
- Oh, espera ya no está allí!.
- Tienes razón, la sombra ha desaparecido. - concluyó Karpov.
- Karpov!, atras!, está atrás.
La misma sombra caminaba pero esta ves parecía caminar desde el norte y cuando nos dimos cuenta, cambió otra vez apareció en el sur.
- Qué es exactamente?. - pregunté.
- No lo sé, pero parece querer algo. - Respondió Karpov con un tono preocupante.
La sombra dejó de caminar y comenzó a correr mientras desaparecía y aparecía en muchas direcciones. Por fin se acerco lo necesario para poder apreciar sus ropas, eran harapos como los de Venus y tenía una máscara en su cabeza que dejaba ver sus ojos solamente.
- Hermes cuidado!. - gritó Karpov mientras corría lejos de la sombra.
La sombra corrió desapareciendo y apareciendo en dirección a Hermes y parecía venir de todas partes al mismo tiempo. Saltó hacía él y puso sus piernas alrededor del torso mientras sacaba una daga desde la manga de sus harapos y le ponía desafiante en el cuello de Hermes.
- Dame todas tus cosas, o si no lo pagas con tu vida. - dijo una voz difícil de adivinar si era femenina o masculina.
- Agh, si sólo tuviera mi artema ... por qué tenía que desaparecer. - gruño Karpov.
Mientras Karpov se lamentaba al no poder hacer nada, Hermes golpeó con su codo en el pecho de su agresor y tomó la daga que tenía en el cuello, mientras se alejaba del misterioso ladrón se dio cuenta que en la daga se había enganchado un harapo.
- H-Hermes, mira! - gritó Karpov.
Me dí la vuelta mientras corría hacía Karpov y al darme cuenta de que el ladrón no era nada más ni nada menos que Venus. Paré y en ves refugiarme, corrí hacía ella que había sido atontada por el golpe.
- Es-Estás bien?!, VENUS!. - Le dije.
- Sueltame estúpido. - gruño. - Mi ... mi tiempo se ha acabado, yo .. yo traté, lo siento Abraxas...
Venus fué cayendo al suelo mientras cerraba sus ojos y su cuerpo se volvía gris.
- Venus!, no ... - grité.
- Hmp ... creo que ... - Karpov se acercó a analizar el cuerpo de Venus.
- Que he hecho ... yo no quería ... - lloraba mientras Karpov se acercaba al cuerpo.
- Hermes, no los has hecho tu, su cuerpo se ha convertido en piedra. Parte de un hechizo o algo así.
- Entonces, yo no he sido ...
De pronto se escuchó un gran estruendo a lo lejos y enfrente de los Karpov y Hermes apareció una gran bola negra en el cielo lejano.
- Mira!, el sol negro, alguien lo ha evocado!.
- Y según el mapa parece venir de la guarida de Abraxas.
- Definitivamente Venus y Abraxas están relacionados y me preocupa que ese sol se esté tragando algo importante. - dijo preocupado Karpov.
- No podemos dejarla aquí en medio de la nada. - dije
- Tu bolso, creo que puedo hacer un arnés con el soporte de él y llevarla en mi espalda, rápido. -sugerió Vladislav.
Después de enganchar el cuerpo de Venus a la espalda de Karpov, partimos en dirección al Sol Negro del desierto.
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