viernes, 26 de agosto de 2011

Abrió los ojos. Su maestro estaba vistiéndose y guardando las cosas en un pequeño bolso que el chico jamás había visto portar antes al joven.

- Ya es de noche?. - preguntó, pasando sus manos por sobre sus ojos.
- Está anocheciendo, debemos irnos. - dijo el joven.

El chico se levantó y cogió sus ropas, estaban frías y parecían más pesadas de lo común.

- Se dice que Adul'hab está preparando un ataque contra el bastión. - el chico trataba de empezar una conversación, Frater Euranios, su antiguo maestro le había dicho que cada vez que se conocía a alguien debían hablar y entablar una amistad, las relaciones movían el mundo. Sin embargo, el maestro ya llevaba alrededor de 4 días viajando con aquél chico y habían hablando ¿Cuánto? ... dos o tres veces nada más.
- Recuerda que estás aquí para aprender sobre la cultura de la gente, no importa lo que vayamos a hacer allá, mantén los ojos abiertos y registra todo. - dijo, sin prestarle mucha atención y concentrado en su equipaje.
- Ya ... vamos. - finalmente dijo.

Las calles estaban tan atestadas de gente como siempre. Cientos de personas pasaban con coloridos trajes, vendedores gritaban y algunos guardias se paseaban en caballos con dificultad por la multitud, las calles eran estrechas y polvorientas.

- Desde aquí las catacumbas en las que dormiremos pueden estar habitadas. - dijo el joven, mientras salían por una puerta gigante hacia la inmensidad del desierto.
- Habitadas? - el chico lo trataba de seguir a su ritmo, sin embargo el joven era más rápido. - ¿A que se refiere, Shi'zar? - Un Shi'zar era un maestro, una persona de la que había mucho que aprender, era la primera vez que el chico se dirigía a su Maestro de esa forma.
- Espíritus físicos del desierto, hombres sin alma. - se limitó a decir.
- ¿Que haremos en caso de que Shi'zar se encuentre con un espíritu? - Preguntó el pupilo, ansioso de ver que   el Maestro respondiera a sus preguntas sin su mirada que quema.
- Lo quemaremos por dentro, un Shi'zar no tiene alma por lo tanto su espíritu no está protegido por Adi'neeh, con las palabras correctas haremos que el espíritu sucumba a nuestros pies. - respondió.
- ¿Shi'zar sabe cómo quemarlos por dentro?, ¿Por qué no viajamos en el día si Shi'zar sabe quemarlos?. - preguntó el chico, pero luego se arrepintió, estaba preguntando mucho.
- No soy un Shi'zar, no tienes nada que aprender de mí. Mi nombre es Set-Zuh, puedes llamar de ese modo. - para su sorpresa el maestro estaba respondiendo bien, siempre concentrado en el camino. Las arenas del desierto en la noche eran frías y el atardecer había terminado desde que habían salido por las puertas de la ciudad-centinela.
- Un nombre del desierto. - concluyó el chico. - Mi nombre es Lex'Aión, hijo de Jal'Aión.
- Bienaventurado seas Lex-Aión, hijo de Jal-Aión, por que tu destino es conocer los cinco mundos del Anillo. - Dijo sonriendo, de repente Lex sintió una felicidad inmensa, por fin su Maestro le hablaba.
- Gracias, pero Shi'zar .. digo Set-zuh, aún no me responde la pregunta... - Lex se sentía más animado y el desierto nocturno parecía más iluminado de lo normal.
- Por que los espíritus en el día se arrastran por la arena, cómo si fueran serpientes. Son capaces de matar a un hombre sin que se dé cuenta, algunos dicen que son capaces de saltar tres metros para desgarrar a sus presas. - respondió preocupado.



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