Ese día estaba subiendo las escaleras a nuestro departamento, las escaleras de metal y pintadas de rojo le daban un toque alegre a las murallas blancas, y cada puerta era diferente de otra, cada una parecía ser la entrada a la mente de cada uno de sus habitantes.
- Está pesado eso querido?. - dijo una voz detrás de mí.
Con el peso de la cajas giré la cabeza, era la Sra. Morrison, una señora de unos 50 años a la que siempre veía con una copa en la mano, sin embargo nunca la había visto embriagada de verdad, quizás tomaba por que era inmune a ese estado.
- Buenos tardes Sra. Morrison. - respondí, con las cajas en mis manos.
- Están redecorando? - dijo ella con la usual copa, e intentando prender un cigarrillo.
- Algo así, ambos tenemos mucho trabajo, por lo que nos costará un tiempo poner todo en su sitio, pero sí. - Traté de terminar la conversación lo más rápido posible, realmente odiaba aquél olor a alquitrán y la señora parecía estar con bata como recién levantada, eran las 3 de la tarde y posiblemente estaba buscando alguien con quién charlar, las cajas pesaban cada vez más.
- Creo que tengo algo que te gustará, espera aquí querido, deja las cajas en el suelo. - dijo ella entrando a su departamento.
Dejé las cajas a un lado de las escaleras, trate de masajearme lo dedos, los tenía rojos.
- Aquí está amor. - La mujer salió sin la copa y el cigarrillo, traía un bulto negro en sus brazos que parecía moverse tratando de buscar algo que quizás ya estaba perdido, era un gato. - Su madre murió ayer, mientras la señora de la tienda me atendía, ella salió a la calle y fue atropellada, la señora dijo que de todos los gatitos éste sobrevivió, al parecer no quería tener y bueno, me lo traje a mi departamento, hasta que recordé que ... no soy lo suficientemente responsable. - dijo ella, mientras extendía los brazos.
- Señora yo ... - en mi mente llamé las palabra de Dan: "Soy alérgico a los animales, no puedo y no quiero tener animales en el departamento." - Señora, lo siento pero Dan es alérgico a los animales, lo más probable es que no podamos tener a este gato.
- Que pena, bueno el ya los había elegido a ustedes. - dijo la mujer. - Encontrarás el camino. - dijo mientras miraba al pequeño bulto que parecía maullar agudamente. - Bueno cariño, debo ir a alimentar a esta criatura, suerte con la re-decoración.
Tomé las cajas, pero pensé en lo que le había dicho la mujer al pequeño felino. "Encontrarás el camino" ... dios esa mujer realmente estaba chiflada, pero era un personaje bueno, uno de esos personajes que no se encuentran fácilmente.
- Amo estas cosas, nunca se pueden tener suficiente de ellas. - dijo Dan, mientras olía los inciensos.
Había estado callado mientras abría las cajas y sacaba las nuevas cosas, mientras Dan las tomaba y examinaba una por una, por su instinto meticuloso.
- Dan ... que piensas de los gatos?. - dije con voz suave.
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